Mucho se viene ensalzando a la población con un supuesto cambio de actitud en el aparato de administración de gobierno y claro está que nosotros (el pueblo raso) creemos que ese cambio debe ser para mejorar, sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario y más, se está profundizando el odio, la violencia, la inseguridad y el desorden.
Estos son algunos de los aspectos que podrían darnos un mínimo reflejo de nuestra realidad:
- Si bien es cierto el Estado “nacionalizando o comprando” las empresas “capitalizadas” ha recuperado gran parte del sector económico-productivo, no es menos cierto que dichas empresas no han experimentado crecimiento significativo desde su recuperación hasta la fecha y la demanda de esos productos por lógica es cada día mayor.
- En otro campo, recientemente se nos ha venido una tremenda escasez de cemento, de azúcar, además de otros productos de la canasta familiar; el gobierno prometió y aún siguen saliendo los slogan publicitarios indicando que importarían cemento y azúcar para abastecer la demanda nacional, sin embargo, hasta la fecha no ha llegado el cemento ni el azúcar importado, se sigue haciendo colas por cemento, hay un gran sector de la construcción paralizada, no hay azúcar en los mercados, sigue el ocultamiento, no llega la importación, los allanamientos han cesado para descubrir los ocultamientos y nadie dice nada, ¿Quizá sea una estrategia para expropiar los ingenios?, nada raro, ya ocurrió con la cementera.
- Los precios de la Canasta Familiar se han ido a las nubes, pero según el ministro con toda ironía manifiesta que: “Nadie me puede decir que las cosas han bajado un bolivianito, dos bolivianitos” pero están bajando. Yo le pregunto, ¿Qué impacto tiene que le bajen un bolivianito, dos o tres si antes ya les han subido hasta en más del 50%?, (como es el caso del azúcar), lo que implica que de 18Bs. los 5 kilos se han elevado a 30 o más; entonces bajarle dos o tres “bolivianitos” no es una solución es un engaño al pueblo.
Como podemos ver, el “proceso de cambio” que bien creíamos se trataría de un cambio de actitud en la administración del Estado y no simplemente de actores, creíamos que se operaría un cambio en las políticas de gobierno para mejorar nuestra condición; en la práctica sólo vemos una sarta de mentiras, de engaño, un montón de slogan publicitarios que llegan hasta el hastío (especialmente en algunos canales televisivos); si bien por un lado las autoridades reclaman que los medios de comunicación sean más veraces y objetivos, por otro lado son las mismas autoridades quienes cubren la mayor parte de dichos medios con un cúmulo de mentiras para engañar al pueblo. Pero no pueden engañar a nuestro estómago ni a nuestros bolsillos, para ellos o hay comida o hay dinero para adquirirla de lo contrario nos veremos en serias dificultades y la creencia que Dn. Evo Morales sería el gobierno de los más desposeídos, habrá quedado en la triste historia del engaño y la mentira a la que estamos expuestos desde siempre.
En lo que sí no se aplazan y nadie puede negarles ese don, es en defenestrar a los “seudo-opositores” y con ello, mantenernos entretenidos mientras el hambre y la miseria se apoderan de nuestros hogares.