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Norah Soruco de Salvatierra

La hora de la verdad y de la sabia decisión


2016-12-20 - 20:20:24
Al menos desde la Constitución Política del año 1880, existe igualdad ciudadana para el ejercicio de los poderes públicos y es más, a ningún Presidente en el mundo se le puede exigir que tenga conocimientos en todas las áreas que conforman el Estado.

Por eso existen las carteras de Estado con sus respectivos aparatos, para un manejo especializado de sus respectivas áreas, a través de expertos, asesores y especialistas cuidadosamente seleccionados. Pero, a través del tiempo, esta lógica se ha diluido en lo que peyorativamente el lenguaje popular denomina ‘las pegas’, con la preeminencia de lo relación personal, familiar o partidario, anulando la selección del personal idóneo y apto para tal desempeño.

En Bolivia por su estado de rezago, es muy grande el esfuerzo para lograr la formación y especialización de profesionales y técnicos, para que en un fenómeno descalificador y marginador los ignore, privilegiandola confianza política o familiar.

Los últimos desastres en extremos intolerables, están elevando su voz porque se acabe la improvisación, la ineficiencia impune, la discrecionalidad delictiva, el menosprecio al conocimiento y el atropello político, para cualificar el desempeño de los cargos públicos con profesionales y técnicosen sus respectivas especialidades.

Éstos con su formación y capacidad, serán los que hagan los estudios y análisis objetivos de planes y proyectos, los caminos y la oportunidad pertinente, los sistemas de operación y control. En suma, serán los ojos y oídos de un gobernante que necesita de asesoramiento certero, de opiniones fundamentadas, de acciones eficientes y eficaces, si quiere gobernar con sabiduría.

Seguir así, es condenarnos a caminos erráticos más cercanos al fracaso y que sigamos sintiéndonos fatalmente inferiores a todos los demás, a expulsarprofesionales en procura de reconocimiento y oportunidades o a buscar ‘padrinos’ para acceder a un empleo.
Las voces de los desastres que escuchamos en nuestra conciencia colectiva, dicen basta.

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