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Alejandro A. Tagliavini

Brasil y Argentina en polos opuestos


2016-12-20 - 20:22:03
No fluye el dinero fácil hacia América Latina, de hecho, el total de exportaciones en 2016 rondará los US$ 850.000 millones, 50.000 millones (6%) menos que en 2015 cuando la caída respecto al año anterior ya había sido del 15%, según el BID. Esto refleja principalmente la baja en las exportaciones hacia EE.UU. (-5 %) y la propia región (-11 %); a las que se suman los descensos en los envíos a China (-5 %), el resto de Asia y la Unión Europea (-4 %).

Pero, esto en realidad es solo ilustrativo porque los países, las sociedades, no son ricos por lo exportan, sino por la productividad de su sistema. Un país podría exportar poco y, sin embargo, ser rico si su economía es eficiente. Ahora, ¿qué es la eficiencia? Dice la metafísica aristotélica,que la causa eficiente o motriz es el estímulo que desencadena el proceso de desarrollo natural, al tiempo que define a la violencia, precisamente, como aquello quepretende desviar el desarrollo natural, espontáneo, de las cosas reprimiendo al estímulo eficiente.

De aquí que el Estado, cuando utiliza su monopolio de la violencia -su poder de policía- para imponer “orden” provoca ineficiencia. Hablando en términos económicos, podemos decir que la mayor eficiencia se da cuando las personas son menos reprimidas por la coacción estatal ya que esto les permite expresar al máximo su naturaleza creativa y su potencial de trabajo.

Así, lo importantees que la sociedad pueda desarrollarse naturalmente, espontáneamente, sin que la coacción -violencia- del Estado, o de quién sea, la coarte. De modo que, a pesar de la insistencia de los ortodoxos, no es realmente el “excesivo gasto estatal” lo que retrasa a un país, sino la represión que se ejerza. Pero los ortodoxos tienen razón indirectamente y es que el gasto estatalsuele solventarse coaccionando a los ciudadanos para que paguen impuestos. Si este gasto fuera financiado sin reprimir a las personas, por ejemplo, con la venta de propiedades estatales, no conllevaría un retraso social.

Y así es cómo, mientras que la dirigencia argentina insiste en reprimir cada vez más a la sociedad con una presión fiscal brutal -impuestos, inflación, etc.- que en algunos casos supera el 70% de sus ingresos, llevando al país hacia el precipicio, el gobierno brasilero intenta zafar, precisamente, de este estatismo parasitario.
Con un decreto de “solo” 440 páginas se agregaron $122.327 millones (US$7.500 millones) al presupuesto del gobierno argentino que inicialmente era de $1,4 billones (US$ 875 mil millones) para 2016. Así, el déficit que ya era de un brutal 4,9% -la Unión Europea considera excesivo a un déficit que supere el 3%- superaría el 6% del PIB.

Por el contrario, el gobierno brasileñologró -a pesar de la oposición del 60% de la población- que el Senado aprobara, definitivamente, una enmienda constitucional que mantendrá en mínimos el gasto público durante los próximos 20 años, ordenando que el aumento anual quede limitado a la tasa de inflación del ejercicio anterior. Entre 1997 y 2015, el gasto público había crecido al 6% por encima de la inflación del año anterior

Dicen los críticos que esta medida impondrá severos recortes del gasto destinado a los más pobres. Pero son los débiles, precisamente, los más perjudicados por la violencia estatal, ya que los impuestos son derivados hacia abajo por los más fuertes, los empresarios por caso, suelen pagarlos subiendo precios o bajando salarios.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
@alextagliavini
www.alejandrotagliavini.com

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