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Jorge V. Ordenes L.

El agua puede escasear


2017-03-15 - 20:51:29
El agua puede escasear en América del Sur porque estamos alborotando los “ríos aéreos”. Bolivia y los territorios de países del este de la cordillera de los Andes dependen del Océano Atlántico para abastecerse de agua año redondo ya que el Océano Pacífico no la provee. De allí que la costa suramericana del sur de Perú, hasta el sur de Atacama y el norte de Coquimbo en Chile, sea desértica. Se trata de la zona seca que mayormente colinda con el territorio de Bolivia.

Las forestas amazónicas e incluso árboles individuales de Brasil, el oriente de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela absorben carbón y emiten oxigeno, en tanto que refrescan y reciclan el agua de lluvia que acumulan porque la condensan y la convierten en grandes y perennes flujos que ascienden a la atmósfera en inmensas cantidades formando nubes que el viento marero del atlántico, soplando hacia el oeste, las lleva hasta los Andes mojando así todo el trayecto, y abasteciendo de agua el vasto este de la cordillera, a todas las ciudades y poblaciones, campos y cuencas que se encuentren entre los Andes y el Atlántico.

El geógrafo Alan Forsberg, que conoce de cerca la situación boliviana, postula que el monto de agua de este gigantesco fenómeno amazónico natural alcanza 20.000 millones de toneladas de agua o 20 kilómetros cúbicos que van del suelo a la atmósfera cada día, lo que supera el total de flujo que el Río Amazonas vierte en el océano Atlántico también en un día. Se trata de verdaderos “ríos aéreos” que se desplazan de este a oeste en frentes amplios… y que riegan nuestra pervivencia, diría el experto… y lo ha venido repitiendo en Bolivia donde el afán empedernido de “desarrollo económico a como dé lugar”, sobre todo en la zona amazónica, desforesta poco menos que desaforadamente ignorando la importancia de las selvas bolivianas no solamente para abastecernos de agua, sino para absorber dióxido de carbono (CO2) y generar oxígeno, procesos que tanta falta hacen para detener el calentamiento climático que viene haciendo daño planetario desde hace décadas.

La ingeniera ambiental Katherine Jesús Hurtado, con datos de 2012, postula que el funcionamiento de motores de vehículos en Santa Cruz de la Sierra (hasta el Séptimo Anillo) genera casi dos veces más CO2 que lo que absorben los árboles que en ese momento alcanzaban un promedio de 340 por hectárea. Lo que significa un deterioro innegable y progresivo del aire que la gente respira por su calentamiento. Quizá los vientos que caracterizan la región alteren para bien los guarismos aludidos. De todas maneras la plantación de árboles debería ser un cometido perenne de las autoridades y de la población en general no solamente en Santa Cruz donde la tala de árboles también es una constante en pos de parcelaciones de terrenos para el “desarrollo” suburbano sin una significante participación de la autoridad que vigile y preserve los corros de árboles y las forestas.

En el compendio Global Environmental Change, veintidós expertos en cambio climático ilustran con amplios ejemplos el beneficio refrigerante del planeta que ofrecen los árboles. Los científicos comprobaron la validez del postulado, hoy generalizado, de que los árboles y las forestas influencian las lluvias. Los expertos insisten en que el agua, y no el carbón, debería ser la razón principal de la conservación de árboles y desde luego las forestas del Oriente de Bolivia que hogaño está siendo dilapidadas en pos del cultivo de soya y otras cosechas que también necesitan agua.

Las forestas y todo árbol en sí tienen que ver con la temperatura, la humedad, las lluvias y la velocidad del viento de un determinado territorio a menudo inmenso. La relación entre la desforestación y el calentamiento climático hasta ahora ha sido venida a menos lo que incita a la reflexión de cualquier persona medianamente consciente de que la Amazonía… es un pulmón importante y único del planeta Tierra… que urge cuidar sobre todo sembrando árboles y preservando los que hay.

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