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Mauricio Aira

Francisco la usura y Bolivia


2018-02-09 - 15:17:10
La usura es un mal antiguo que continúa escondido como una serpiente que estrangula a sus víctimas. Para evitar la usura se debe rescatar a las personas de la patología de la deuda contraída sea para subsistir o para salvar la empresa o el negocio. Sabias palabras de Francisco hace pocos días a un ente “Centros de Escucha” para combatir la usura y que ha salvado de las garras de la deuda usurera, muchos miles para recuperar la dignidad de haber sido expropiados. La usura en Bolivia es combatida por las Cooperativas de Ahorro y Crédito que la quitaron de en medio.

Alcides Pareja narra la historia del “misionero de la alegría” que era poco amigo de hacer discursos y que se pasaba silbando, que fue obispo auxiliar en Santa Cruz donde pasó los últimos 40 años de su existencia, se trata de Charles Brown quién nacido estadounidense adquirió la bolivianidad para ejercer el bien. Conocí al sacerdote Brown cuando llegó a Siglo XX, nos habló de la usura y de la forma de combatirla creando asociaciones que por el esfuerzo propio y el ahorro colectivo pudieran ofrecer intereses por debajo de los porcentajes usureros para satisfacer las necesidades apremiantes de cada familia. Nos organizamos entonces y resulté elegido presidente del consejo de Administración de la Cooperativa Pio XII que pronto pasó de los 50 socios y de inmediato ofreció dinero contante y sonante a sus entusiastas asociados.

De la orden Maryknoll, Brown recorrió Bolivia fundando estas cooperativas, en un momento llegaron a ser varias decenas, porque el entusiasmo cundió y la tarea floreció en la rica geografía boliviana, sepultando la usura de intereses altos y ofreciendo préstamos racionales, si bien bajo estrictas reglas de cumplimiento y seriedad en la devolución del crédito para beneficiar al siguiente socio que a su turno merecía el beneficio.

Las primeras unidades se aparejaron con las parroquias donde encontraron el equipo humano, el apoyo logístico y el prestigio de la Iglesia que solventó las operaciones, así surgieron nombres: Hospicio, Santa Ana, Loyola, Nazareno, La Merced, Agua y Castilla, San Roque, San Antonio que fueron centros para combatir y derrotar a la usura, o sea precursores del centro que visitó a Francisco que reclama una educación social basada en un estilo de vida sobria, capaz de distinguir entre lo superfluo y lo necesario para no contraer deudas para comprar cosas de las que se prescinde sin problema. Para no convertirse en esclavo de las cosas, Francisco insiste en la virtud de la pobreza y el sacrificio. En la vida no se puede tenerlo todo.

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