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José Percy Paredes Coimbra

Imagen y semejanza


2018-06-11 - 18:54:00
No puedo dejar de pensar que el “conflicto social” desatado en Nicaragua parece ser hermano gemelo del conflicto venezolano. Siguen el mismo guión; al parecer (y lamentablemente), las élites, los grupos de poder al interior de Nicaragua, así como la élite venezolana, necesitan sumar muertos para impactar directamente en el nervio sensible de la sociedad y aferrarse de esta situación funesta para poner a andar su plan de desestabilización y así tentar anular a un gobierno revolucionario, un gobierno popular – entiéndase gobierno del pueblo – no populista.

Nuevamente en este conflicto podemos encontrar el fantasma de la CIA y por lo tanto del gobierno estadounidense; sabemos que este régimen maquilla sus falacias bajo el tinte de legalidad, democracia y libertad. Públicamente tiene en su parlamento la propuesta de Ley Nicaragua InvestmentConditionalityAct (más conocida como ley “Nica – Act”), que en sí es un atropello a la soberanía de nuestro hermano país, y detrás de las bambalinas o bajo cuerdas, financia a grupos armados como en Siria, Afganistan, Paquistán y una larga lista de mercenarios como los contra nicaraguenses, por ejemplo, o las actuales pandillas violentas en Nicaragua.

Si bien las bases militares Norte Americanas, la Guardia Nacional nicaragüense (formada, entrenada y pagada por Estados Unidos) y los contra revolucionarios aparentemente quedaron en el pasado, el país del norte siempre encuentra la manera de inmiscuirse en asuntos de estado de los gobiernos que no comparten su ideología. Por ahora financian las manifestaciones donde introducen a grupos delincuenciales para que incendien, asalten, roben, destruyan y provoquen muertes y violencia.

Según Amnistía Internacional, hasta el 29 de mayo hubieron 83 personas fallecidas a raíz de los conflictos que iniciaron el 18 de Abril en rechazo a la reforma del seguro social que ya ha sido anulada por el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Si el pretexto para hacer manifestaciones violentas en las calles ya no existe, ¿por qué sigue la oposición (financiada por Estados Unidos) haciendo violencia callejera y los medios de prensa, dando cobertura amañada con informes ideologizados en contra del gobierno constitucional de Nicaragua?

Ultimamente escucho y leo que están queriendo comparar la gestión de gobierno del compañero Daniel Ortega con el régimen de los Somoza; los gobiernos de los Somoza fueron una tragedia para el pueblo, para la democracia y la libertad, especialmente el régimen de Anastacio Somoza y, como el régimen era violento, hubo que responder con un alzamiento armado, una revolución popular para recuperar la democracia y la libertad.

Hoy, los que ayer usufructuaban del poder, los que jamás se preocuparon por las necesidades del pueblo nicaraguense, decidieron copiar la farsa de la oposición venezolana e interpretar al pie de la letra el guión, elaborado por la CIA y financiado por su gobierno y algunos millonarios nicaraguenses que se esconden en el país del norte (probablemente también algunos locales hagan aportes financieros). Como bien expresó Marx : “la historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa”.

Esta farsa que sigue al pie de la letra el guión que usaron en Venezuela, al igual que aquella se basa en la manipulación informática, en el manejo amañado de la información y en la injerencia de bajo perfil, que está utilizando a agentes internos en Nicaragua para sus movimientos más agresivos, incluídos aliados de la Iglesia católica.

Además que toman a la opinión pública como ignorantes, queriendo hacer ver – tanto dentro de Nicaragua como en el exterior – que es el gobierno el que está incendiando negocios, espacios culturales, pequeñas y medianas empresas, asesinando a ciudadanos nicaraguenses; esto equivale a decir que el Gobierno de Daniel Ortega se está auto flagelando para “acallar” a la oposición!

¿Será que vale la pena hacerlo contra una oposición raquitica, que ya murió y se olvidó de caer?

Como mencioné anteriormente, es una lástima que la oposición (eternos vampiros y sanguijuelas históricas) se tenga que aferrar a una estrategia de segunda mano (copiando a la oposición venezolana) y que crezca en la medida que aumentan los muertos, porque va a continuar provocando caos y dolor, sin importarle que las personas fallecidas no son números, sino seres humanos con familias, con historia, con sueños truncados por su mezquindad y afán de hacerse nuevamente del poder.
Es deplorable que pandillas pagadas por la oposición conviertan las calles en campos de batalla y que alevosamente incendien negocios, viviendas, mercados, mercados de artesanía, alcaldías y un largo etcétera, y que esos delincuentes se mimeticen entre quienes son personas honestas que se han dejado engañar por las mentiras y farsa de la oposición y sus aliados y creen que se están manifestando pacíficamente, cuando en realidad la “protesta pacífica” sólo sirve de pantalla para encubrir a los delincuentes contratados por la oposición para generar caos y violencia.

Respecto a la “mediación” de la Iglesia católica, pondero el compromiso social de algunos sacerdotes que, siguiendo la palabra y ejemplo de Jesús, el Cristo, apoyan y están junto al pueblo, mediando con la policía y con los opositores, logrando pacificar tanto a manifestantes como a policias y evitando mayor dolor al pueblo nicaraguense.

Deploro y denuncio la actitud de la jerarquía eclesial nicaragüense, abiertamente contraria al gobierno del compañero Daniel Ortega, por lo menos el obispo auxiliar de Managua, quién es calificado por la prensa como acérrimo opositor al gobierno. Estos lobos vestidos de ovejas, dicen que van a ser ‘mediadores y testigos’, sin embargo exigen e imponen condiciones a una sola de las partes en conflicto antes de prestar sus servicios de mediación y el mundo calla.

Mientras los sacerdotes que lo son por vocación trabajan codo a codo con el pueblo y viven de igual manera, como el Monseñor Toribio Ticona, por ejemplo, otros, los lobos vestidos de ovejas, aquellos sepulcros blanqueados que tanto aborrecía Jesús, el Cristo, los Caifás modernos se dedican a conspirar contra el gobierno del pueblo porque son aliados de clase de los poderosos y no pueden tolerar que sea el pueblo el que decida su futuro, el que gobierne su país.

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