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Marcelo Ostria Trigo

Violencia e intolerancia política


2018-06-28 - 19:02:34
Un signo de intolerancia es el empleo de la violencia para imponer políticas, especialmente cuando ésta se desata durante campañas electorales, o cuando se intenta descalificar a los adversarios con acusaciones carentes de veracidad. En el primer caso es preocupante que en lacampaña pre electoral mexicana del 1° de julio, hayan sido asesinados más de 120 politicos. Es cierto que el crimen organizado es, en buena parte, el autor de estos graves delitos, pero también son el resultado de campañas de odio, de tergiversación de los hechos y de incitativas al rechazo violento de cualquier posición contraria al poder o a medidas que pueden afectar a grupos delincuenciales.

Otro caso reciente: La extrema violencia desatada por el gobierno nicaragüense de Ortega – Murillo contra los que protestan por el continuismo y la quiebra de los valores democráticos, ya hacausado los 200 muertos. Esta escalada de violencia fue condenada contundentemente por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el reciente informe ‘Graves violaciones a los derechos humanos en el marco de las protestas sociales en Nicaragua’ al haberse comprobado, entre otros crímenes, los “atentados contra el derecho a la libertad e integridad personal en el contexto de detenciones”. Y, por supuesto, aún quedan impunes las muertes, torturas y encarcelamientos ilegales de ciudadanos venezolanos por haber participado en las protestas de hace más de un año, por el avasallamiento de las instituciones republicanas, en favor de la ya desembozada dictadura chavista.

Y si de tergiversaciones de hechos se trata, hay una que puede encender reacciones violentas contra quienes ponen manifiestan que en Bolivia, por la mentira, la ciudadanía rechazó el 21 de febrero de 2016 la reforma constitucional para la reelección indefinida presidencial. Es más: así se procura seguir desconociendo el resultado de la consulta ciudadana que fue promovida por el propio oficialismo. Esto no contribuye a la serenidad; y peor aun cuando se usan calificativos tremendistas, alejados de la verdad. En efecto, es reprobable que se afirme, sin fundamento, que el voto ciudadano fue producto del engaño; que defender el 21 F –cuando no; esto ya es caballito de batalla– “es defender a la derecha… a la derecha vende patria…”.

Siempre hubo llamamientos para humanizar la política. Ahora, esto ya es indispensable para la paz social; para que se imponga la sensatez, abandonando las negativas acciones sectarias y el lenguaje de incitativas al odio y al enfrentamiento.

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