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Marcelo Ostria Trigo

Cayó el telón


2018-10-03 - 11:22:35
La Corte Internacional de Justicia ha dictado sentencia en la causa promovida por el gobierno de Bolivia que demandó que Chile honre sus ofrecimientos del pasado de negociar de buena fe una fórmula de solución de la mediterraneidad de nuestro país y que implique la transferencia, con soberanía, de un territorio que nos dé acceso al mar. Luego de largos años de tramitación en esa instancia judicial, doce de los jueces de la Corte establecieron: “…la mera mención de la cuestión marítima no puede obligar una negociación de acceso soberano al mar”. Es más: “Chile –afirma la Corte– no ha incumplido y no tiene la obligación de negociar mar para Bolivia”.

La pregunta que se esparce en la ciudadanía es: ¿Qué pasó con el desbordante triunfalismo del gobierno que llegó hasta los anuncios, exultantes de optimismo, de los dos primeros mandatarios de la Nación: “La bandera boliviana flameará pronto en las orillas del Pacífico” (Presidente Morales, 17. 08 2018), y “…pronto hemos de recuperar lo que ha sido nuestro y siempre será nuestro: nuestro querido mar”. (Vicepresidente García Linera, EJU.tv 29.09.2018).

Ahora, que la derrota se ha consumado, ya se afirma, como una vía de escape a una conducta equivocada y agresiva, que nada impide negociar con Chile; que la Corte no ha cerrado puertas al entendimiento entre ambos países. Esto es cierto, pero, ¿en cuánto tiempo se cerrarán las heridas resultantes de una batalla verbal previa al fallo que estuvo plagada de agravios inconducentes? ¿Seguirá el halcón de la diplomacia chilena, en el tema de la mediterraneidad de Bolivia, Heraldo Muñoz, con lo que afirmó en la víspera del fallo de la Corte: “Chile siempre estuvo dispuesto a negociar con Bolivia”?

En verdad, no solo se trata de una derrota judicial. Siempre hay la posibilidad de perder una causa en un tribunal. Ahora la grave irresponsabilidad es haber creado falsas expectativas y haber invertido recursos y esfuerzos en una causa judicial incierta con segundas intenciones: el endiosamiento interno. Un fallo favorable –seguramente así lo creían los oficialistas– podía anular lo de “Bolivia dijo NO”.

¿Qué sigue ahora? El presidente Morales, pese a este fallo adverso –el más duro golpe de su gestión–, insiste en el diálogo entre su gobierno y Chile, mientras el presidente Piñera afirma: “Evo ha creado falsas expectativas a su propio pueblo y ha creado grandes frustraciones a su propio pueblo. Todo lo que el presidente les prometió ha quedado rechazado“. Y ya se esparce el anuncio de que Santiago no negociará con Morales; esperará un presidente boliviano democrático.

La política en estos pleitos también cuenta, y mucho…

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