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Álvaro Riveros Tejada

Bolivia y su Lava Gato


2018-11-13 - 19:35:32
Tras la destitución de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, actitud calificada como “golpe parlamentario” por los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela, el entonces canciller brasileño José Serra, durante su estancia en la China, donde asistía a la Cumbre del G20, en magistral clase de diplomacia, aseguró que dichos países se habían dado “un tiro en el pie” al retirar sus embajadores de Brasilia y, ni hablar del inefable régimen de Nicolás Maduro, que llegó incluso al extremo de romper las relaciones diplomáticas.

En lo que a nosotros refiere, pese a la afinidad ideológica que S.E. decía tener con la defenestrada mandataria, ésta nunca vino a Bolivia cuando era presidenta y, por el contrario, siempre manifestó su reconcomio por la actitud de nuestro gobierno cuando, a tiempo de “nacionalizar los hidrocarburos”, éste dispuso que el ejército ocupe las instalaciones de Petrobras, empresa que a la sazón estaba presidida por Rousseff, ocurrencia que ameritó el reproche del propio Lula da Silva, y tuvo que ser enmendada con la intervención del micomandante Hugo Chávez, a nombre de los amigos del Foro de Sao Paulo.

Nuestras relaciones con el Brasil, así como con la Argentina, están muy por encima de cualquier manejo coyuntural de orden político o ideológico, toda vez que éstas se basan en un intercambio comercial de primerísima importancia para nuestros intereses, de ahí que embarrarlas nuevamente, como sucedió con la “invasión armada a sus instalaciones”, hoy ya no procede, pues ni existe más gas que nacionalizar; tampoco la musculatura de entonces, y hasta el poderoso, rico y oscuro mediador ya se murió.

Estamos a punto de exceder nuestra capacidad de aislamiento con los países vecinos y aún persisten las conductas gubernamentales que nos condujeron a este ostracismo sin precedentes. No tenemos relaciones con Chile, el fallo de la Haya abrió aún más esa grieta; el desprecio del Perú es elocuente, y fue suficientemente demostrado en la solitaria visita del presidente a la localidad de Ilo; con la Argentina, el segundo polo de comercio en importancia, tampoco nos llevamos muy bien, dada la poca empatía existente con el hermano Mauricio Macri y menos ahora, que este fraterno ha decidido prescindir de nuestro gas y, resucitando a Vaca Muerta, ha iniciado exportaciones a Chile; con el Paraguay las relaciones no son del todo cordiales; Y finalmente, el advenimiento de Bolsonaro a la presidencia del Brasil, y su política, diametralmente opuesta al Socialismo del Siglo XXI, nos distancia irremediablemente de esa gran nación. Sólo quedan países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, como santuarios de libertad y democracia, donde podremos acudir en casos de un ataque imperialista

Ahora que está de moda la judicialización de los contratos del Lava Jato brasileño, y la posible complicidad de algunas autoridades nuestras en este escándalo, es bueno recordar que Jair Bolsonaro, como ex parlamentario, amigo y protector del finado compatriota Roger Pinto, debe poseer mucha información sobre este tema y, como él mismo adelantó, su primera tarea consistirá en ordenar una estricta auditoría al Banco de Desarrollo del Brasil, promotor de dichas operaciones, y de muchas otras que se realizaron en Bolivia y de su propio Lava Gato.

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