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Dante N. Pino Archondo

Pan para hoy, hambre para mañana


2018-12-26 - 12:04:15
Enorme esfuerzo hace el gobierno para demostrar que el modelo económico que dijeron tener sigue arrojando resultados positivos. La fiesta del derroche ha ingresado a su fase de agotamiento, pero hay una resistencia inútil y testaruda que no quiere verla. El presidente Morales que afirma no saber o conocer todo lo que sucede en su gobierno, firma lo que le ponen en su escritorio confiando en que las cosas que hacen sus ministros están bien hechas, pero esto a lo largo de trece años se ha visto que no es así.

En realidad el presidente necesita que le expliquen todo de una manera didáctica, su carencia de formación personal le impide comprender el manejo del Estado y las implicancias de las decisiones que toma, confiar en los demás todos los días y por todo lo que hacen es un riesgo demasiado grande pero así hemos sido gobernados estos tres períodos consecutivos.

El presupuesto general del Estado es una herramienta fundamental para hacer gobierno, es la herramienta que se usa para implementar la política económica con sus efectos en la sociedad y también es la norma que define los límites sobre los cuales el gobierno puede tomar decisiones, la estructura que tiene nos avisa sobre el cómo se gastaran los ingresos presupuestados y ese gasto nos indica la orientación que tiene y los resultados que busca.

Malas noticias entonces para el señor presidente, al que estoy seguro no le han contado la verdad y le han dicho lo que a sus oídos les gusta escuchar, que todo va viento en popa que hay dinero para seguir la fiesta y que con ello su relección forzada está más que asegurada.

¿Le habrán explicado que las proyecciones del crecimiento del PIB son menores a la tasa promedio de los últimos 16 años?, ¿le habrán dicho que sus ingresos por exportaciones de gas son 50 por ciento menores ahora de lo fueron hasta el 2014, y que tanto la Argentina como el Brasil no comprarán los volúmenes que compraron hasta ahora y que la suma de esas dos variables: menores precios para el gas y menores volúmenes para vender representan menores ingresos fiscales e implica que los gastos deben reducirse?Pues parece que no le dijeron tampoco que los superávits acumulados en siete años se convirtieron en déficits en los últimos cinco años esto significa que se comieron todo y que adicionalmente gastaron un 25,5 más de lo debido. Esta situación debía haber sido causa suficiente para presupuestar un nivel de gasto más conservador.

Al contrario se proponen gastar como si nada hubiera ocurrido lo que equivale a aumentar el gasto produciendo un déficit siete veces mayor e incrementar la inversión pública millonaria en 6.510 millones de dólares, inversión que nunca en estos trece años pudieron ejecutar mas allá del 70 por ciento con el agravante de tener que inyectar recursos adicionales a empresas publicas deficitarias con 1.100 millones de dólares que pudieran servir para proyectos sociales urgentes.

Lo serio de esta política de juego sin fin, es que para financiar esa inversión millonaria tendrán que buscar crédito externo. Necesitan el 31 por ciento de 6.510 millones o sea 2.018 millones de dólares, que será crédito duro.

No hay consistencia en este presupuesto lo que tiene es un contenido político electoral que se olvida de poner los pies en tierra y nos arroja al foso del gasto sin los ingresos suficientes y de la inversión con endeudamiento, los dos pies que nos llevaron a la crisis terminal de los ochenta. Esto es lo que los bolivianos debemos parar en seco antes de que sea tarde.

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