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José Percy Paredes Coimbra

Continuidad, no continuismo


2018-11-03 - 09:05:00
Continuidad no es lo mismo que continuismo y, por lo tanto, difiero fundamentalmente con algunos opinólogos de la oposición. Al igual que opinólogos extranjeros, sean estos latinoamericanos o estadounidenses, nuestros opinólogos rasgan vestiduras gritando (o escribiendo) a los cuatro vientos, que permitir que el MAS lleve como candidato presidencial a Evo Morales, sería ‘consolidar el continuismo de un régimen autoritario’ y otras tantas bravuconadas por el estilo.

Aclarando sus conceptos, comenzamos con que nuestro gobierno no es un régimen, es un gobierno democráticamente elegido, que cuenta con las instituciones que todo gobierno democrático tiene, que existe un poder legislativo elegido directamente por el pueblo en las urnas, un poder ejecutivo igualmente elegido en las urnas con más del 58% en las últimas elecciones, un poder judicial también conformado por representantes elegidos en las urnas por el pueblo.

Al contar con los tres poderes democráticamente constituidos, cómo pueden los opinólogos nuestros de cada día (desde periodistas, comunicadores y libre pensantes) afirmar que somos un sistema autoritario de gobierno? Se tomaron muy en serio el tema de la libre expresión y la están usando para desinformar a las personas que inocentemente los leen y luego, les implantan información errónea basada en conceptos inexactos y disparatados, que disfrazan de ciertos.

Es correcto que pensemos diferente y nos expresemos, lo que no es correcto es que se cree toda una farsa, sustentada en mentiras y afirmaciones dudosas (cuando menos) para hacer que la población sienta que en los años de gobierno del MAS, no hubieron cambios fundamentales en la estructura social, que no mejoraron las condiciones de cientos de hermanos y hermanas que dejaron las condiciones de extrema pobreza y que hoy, por lo menos, cuentan con un empleo y un salario dignos.

Peor aún, las mentiras y la farsa quieren llevar a que el pueblo crea que la reconquista de nuestra dignidad como Estado y como pueblos dentro de este Estado, es solo un espejismo, que la educación no mejoró y que las y los jóvenes que antes tenían que trabajar en vez de estudiar, ahora no están en los salones de clase, que no se incentiva el conocimiento ni la ciencia. Quieren hacer creer que las calles de nuestro país son inseguras y que la delincuencia creció.

Todas estas mentiras o, en el mejor de los casos, exageraciones, las lanzan mediante sus voceros firmemente agarrados de la opinión pública; periódicos, radios y emisoras de televisión que, como complemento a la desinformación diaria en sus noticieros, nos saturan con novelas de todo tipo y con ‘programas’ de entretenimiento que son otro estilo de novelas, pero todo su contenido es desinformativo, tendiente a tergiversar los hechos ante la opinión pública.

Existen robos, asaltos seguidos de asesinatos, feminicidios y mucha violencia, sí, existe como en cualquier otro Estado, pero los rasga vestiduras vestidos de profetas de un nuevo tiempo, no le dicen a la opinión pública que nuestro país se encuentra en el puesto 112 de 180 países; no estamos siquiera entre los diez primeros países más violentos e inseguros.

Tampoco se trata de satisfacernos por no estar entre los más violentos o inseguros; como gobierno desde el año 2006 hemos venido trabajando tanto en la elaboración de leyes que aseguran el bienestar de las familias bolivianas como con las instituciones llamadas a brindar seguridad a la población.

Hasta la llegada del MAS al poder político, la Policía Nacional, estaba relegada a un papel represivo y su estructura respondía a planes diseñados durante la dictadura. Nuestros efectivos habían sido lanzados a un país democrático, sin las herramientas ni los avances o conocimiento necesarios para desempeñarse como guardianes de la seguridad de la ciudadanía civil; algo muy distinto a su tarea represora de los años de dictaduras.

Todos estos aspectos y muchos otros han sido trabajados por nuestro gobierno y continúan siendo corregidos, ajustados. Como ya indiqué en anterior artículo, estamos viviendo un proceso de cambio, un proceso de construcción del país que queremos y eso tiene sus tiempos.

Lo que hemos afirmado desde el primer día de gobierno, es que nosotros – el pueblo, la gente de a pie – no llegamos al poder político sólo para probarlo. Nuestro presidente, en su posesión afirmó, “no estamos llegando a este palacio de gobierno como inquilinos, hemos llegado para quedarnos”.

No queremos que tergiversen esta afirmación; vamos a mantenernos en el gobierno todo el tiempo que el pueblo así lo requiera, en el tiempo que seamos los ‘dueños de casa’ haremos lo mejor para que nuestra población eleve su nivel de vida, su esperanza de vida y sus posibilidades de desarrollo personal y profesional; ya lo estamos haciendo, pero el cambio de estructuras no es tarea simple, obviamente existe resistencia por parte de quienes se beneficiaron hasta el día de hoy de las estructuras injustas de nuestra sociedad.

Continuaremos siendo los ‘dueños de casa’ asegurando que la solidaridad, la tolerancia el respeto al prójimo, al que es y al que piensa diferente, serán nuestras máximas. No caeremos ante las provocaciones de la derecha continental ni nos infectaremos con su odio e intolerancia.

Esgrimiremos la verdad ante la mentira y daremos continuidad a este proceso que bastante ha avanzado.

Continuaremos avanzando hasta cuando el pueblo, en las urnas, nos lo permita y sí, seremos inflexibles con los continuistas de siempre, con aquellos que quieren volver a los años en los que se mentía a la población y se le robaba sin siquiera sonrojarse, cuando los ‘padres de la patria’ se dedicaban a escribir leyes que les favorecían a ellos y a sus amigotes, haciendo los cada vez más ricos y al pueblo cada vez más pobre.

Esa etapa se acabó. El continuismo ya fue y voló junto a Goni y su séquito. Estamos en tiempos de cambio, con aires renovados y renovadores, estamos en la era de Evo Morales y el pueblo!
Jallalla Bolivia…

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