PresentaciónTurísmoBlogshoybolivia | FacebookJuegosRSSYoutubeTwitterMóvil
Viernes 06 de marzo 2015 Contacto
InicioDestacadasEspecialesEconomíaPolíticaLa PazSanta CruzPaísMunicipio cruceñoMundoVideos especialesDeportesCiencia y Tecnología
EspectáculosCuriosidadesArte y CulturaHoy EventosMujer
           
Moira Sandoval Calvimonte

La prostitución del voto


2015-03-05 - 16:04:34
Los diversos comentarios en los últimos días versan sobre el discurso del presidente Morales hacia la población toda, para capturar el voto de las elecciones subnacionales de marzo.

La retórica presidencial es articulada compulsivamente en apoyo a sus candidatos, asumidos por el presidente en calidad de “hijos opas”. Los minusvaliza, los subestima y sale a reconducir las riendas de la campaña. Al punto que cuando no cumple, reclaman los vástagos desairados la presencia de su protector. Todos saben que, a falta de liderazgos sólidos, bien vale la imagen megacaudillista de Evo.

Sin embargo, estamos acostumbrados ya a los explícitos chantajes de nuestro primer mandatario, como a la política clientelar ejemplarmente desplegada en nueve años de gobierno. Nada de eso ya es novedad, forma parte la cotidianeidad de esta última década.

Recordemos que desde sus tiempos de dirigente cocalero, Evo Morales exigía y pretendía obtener de los gobiernos, sus peticiones en calidad de chantaje, caso contrario, bloquearía los caminos, sitiaría las ciudades impidiendo el paso de alimentos y suministros vitales. Y lo hizo como nadie. La política del chantaje.

Entonces, por qué se asombra la gente de este comportamiento recurrente, compulsivo, caprichoso, maniobrero? Posiblemente los bolivianos estamos malacostumbrados, es parte de un mecanismo cultural fuertemente arraigado, de una mentalidad colonial no desterrada, sino reforzada por Evo: comportamiento del señor feudal, del monarca. El estigma de la idiosincrasia boliviana.

No existe respeto al sujeto gobernado. No hay generosidad hacia el ciudadano. No se ubica en su verdadero rol estadista. Desprecia el mecanismo de contrapesos constitucionales republicanos. Se burla de la democracia, a la cual recurre periódicamente sólo para la consolidación del poder mediante las elecciones.

En su delirio mesiánico, Evo se adueña de las vidas, destinos, ideología, pensamiento y accionar de todos. A quienes ofrecen resistencia, se les priva de recursos e infraestrucura, se les restringe derechos, se suspende beneficios y conquistas sociales, sin posibilidad de reclamo.

La política del autoritarismo en su esplendor. Eso sí, con el característico condimento de las modernas dictaduras: la eterna legitimación del poder autoritario a través del sufragio. Mediante un voto coercitivamente obtenido, condicionadamente logrado. Así luego, se podrá sustentar el gobierno autoritario mediante una supuesta legitimidad de una mayoría electoral pronunciándose en democracia. Puras patrañas.

Recuerdo que hace años escribí sobre estos comportamientos que revelan la naturaleza ontológica del presidente y de su vicepresidente: ambos coincidentes en una visión autocrática y megalómana. Ambos histriónicos, ambos ególatras. Ambos insensibles.

El voto universal, que hasta el año 1951 era restringido al igual que el ejercicio de la ciudadanía, fue una conquista social superlativa en el marco de una revolución policlasista e INCLUYENTE,al concederse el 21 de julio de 1952 a todos los bolivianos mayores de edad, cualquiera sea su sexo, nivel de instrucción, ocupación o renta. Con ello, más del 70% de la población, tuvo acceso a ejercitar en plenitud sus derechos civiles, participando del proceso democrático.

Ni aquél gobierno revolucionario ni los subsiguientes, incluyendo los de facto (que también celebraron elecciones) estuvieron exentos de aplicar el prebendalismo electoral. Herencia clientelar de las luces y sombras de aquella epopeya revolucionaria. Pero nunca los candidatos contaron con tal cantidad grosera de recursos como en la actualidad. Nunca el país tuvo tal magnitud de ingresos extraordinarios para destinarlos a la adquisición de satélites o megaobrasde costos y colosal envergadura -sin efecto significativo en la vida de los ciudadanos- y con ello sumergir en un sopor de falso vivir bien a los bolivianos.

Empero, tal prebendalismo no es suficiente en vista de mediocres candidaturas del oficialismo, por ello deben acudir al mecanismo del chantaje, que el presidente Evo Morales ejerce con maestría. Eso es explícito. Es directo. Es lo acostumbrado en él.

Pero no fue hasta ayer, que oyendo al vicepresidente discursar en tierras amazónicas, percibí con nitidez la lógica predominante en el imaginario patriarcal del masismo. En Santa Rosa de Yacuma, entregando ayuda a los damnificados, el segundo mandatario luego de justificar por qué debía apoyarse las candidaturas oficialistas, se dirigió a una de las mujeres presentes y le dijo claramente “usted choca, ya sabe… si apoya, hay recursos, si no apoya, no hay nada”. La retórica reducida al voto a cambio de recursos. La prostitución del voto.

El condicionamiento del jefe frente al dependiente. El subliminal mensaje del poderoso respecto de los bienes y los derechos de su subordinado-a, de la posibilidad de viabilizarlos o confiscarlos.

Inmediatamente me vino a la mente una imagen conocida: la de millones de mujeres en situación de necesidad económica, sea laboral, sea salarial, sea de dependencia del esposo, del padre, del del estado, del empleador. La propuesta extorsiva. La propuesta indecente.

En ese momento descubrí que Evo solo es un empedernido chantajista -cual hijo caprichoso- desde sus tiempos de cocalero bloqueador, y Alvaro–distinto de lo que creen quienes lo acusan de tendencia homosexual- es el verdadero macho-patrón-jerarca-patriarca-señor feudal- que confisca o da, según se allanen o no a sus designios autoritarios. Que plantea la propuesta indecente.

Es menester para las mujeres reflexionar como hemos transitado desde el revolucionario voto universal logrado el año 1952, al voto bajo amenaza, o subordinado y condicionado al poder absoluto del señor feudal, a cambio de unas vituallas para sus familias víctimas de los desastres naturales, o víctimas de la desocupación y falta de oportunidades.

* Abogada- analista política.

Más publicaciones de Moira Sandoval Calvimonte
DATOS

¿Fracasó la derecha en las elecciones?

No
Ver Resultados

Copyright © Hoybolivia.com Reservados. 2000- 2015
Optimizado para Resolución 1024 X 768 Internet Explorer 4.0, Netscape 4.0, Mozilla Firefox 2.0