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Viernes 24 de febrero 2017
La Paz


Madre de una víctima: Más que mi hija, era mi amiga


17/02/2017 - 06:23:42
PAGINA SIETE.- Rita Suárez perdió a su hija un día como hoy, cuando cientos de padres de familia protagonizaron una movilización en la que exigían mejoras en los colegios de los 14 distritos de la ciudad de El Alto. Horas después terminó en la toma y quema de la infraestructura de la Alcaldía dejando a seis personas fallecidas.

Gloria Magaly Calle Suárez, que para entonces tenía 21 años, se encontraba en el interior del municipio. Su objetivo era renovar su contrato de trabajo. Sin embargo, la muerte la encontró antes de que pudiera despedirse de su mamá y seis hermanos.

"Más que mi hija, era mi mejor amiga. Me contaba todos sus secretos. Yo conocía de sus sentimientos y también sufrimientos. Ella iba conmigo a todos lados. Me hace tanta falta. Extraño su sonrisa, compañía y alegría”, recuerda Rita con una tristeza que inunda su rostro con lágrimas.

Magui, como todos la conocían, le prometió a su madre que trabajaría para construir una casa, en la que pueda vivir cómodamente. "Como una reina”.

El sábado su familia hizo su primer "cabo de año”, una tradición en la que se recuerda la partida del ser querido un año después. Esta misa "es para que su alma sienta que siempre la recordamos con mucho amor”, dijo.

La tristeza que Gloria dejó en los corazones de las personas que aún la quieren es un dolor que sólo el tiempo se encargará de aliviar , dijo Rita, en una exclusiva con Página Siete.

Además, contó que no sólo trabajaba en el Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (Gamea), también trabajaba como árbitro de fútbol y como garzón en eventos sociales.

"Había meses en los que se atrasaban en pagarle, pero ella no decía nada para que no me preocupara. Luego me comentó que consiguió un trabajo los fines de semana como árbitro. Era una chica valiente y se hacía respetar con los varones”, señaló la madre orgullosa de su "niña Magui”. En vida, así la llamaba y lo sigue haciendo, "niña Magui”.

Durante los meses de receso municipal, la joven también trabajaba los viernes y sábados como garzón. "A mí, siempre me gustó coleccionar colitas y cada que iba a trabajar (como garzón) me las traía. En ocasiones me traía comidita o gaseosa. Nunca llegaba con las manos vacías”, recuerda su madre, aún conteniendo el llanto por su partida.

"Siempre la llevaré en mi corazón. Sé que nadie podrá reemplazar su cariño, pero debo dejarla ir.

Estoy segura que está en la presencia de Dios”.

Al igual que la familia de Gloria, otras cinco familias recuerdan el fallecimiento de sus seres amados. Hoy, todas ellas reviven aquel día trágico. Una jornada en la que se quemó la institución municipal y decenas de personas salían por las ventanas y techos tratando de salvar su vida de una muerte por asfixia, pues el edificio estaba lleno de humo.