PresentaciónTurísmoBlogshoybolivia | FacebookJuegosRSSYoutubeTwitterMóvil
Lunes 20 de agosto 2018 Contacto
InicioDestacadasEspecialesEspectáculosEconomíaPolíticaPaísMundoDeportes
CuriosidadesEspectáculosArte y CulturaHoy EventosMujer
           
Álvaro Riveros Tejada

Fracasos recurrentes


2018-04-24 - 20:32:44
Con la misma recurrencia que suele caracterizar el comportamiento de un hámster, los países que abrazaron la doctrina comunista, pese al fracaso de ese experimento en la antigua Unión Soviética que duró sólo 70 años, hasta su estrepitoso desplome, patéticamente simbolizado por la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, varios países, especialmente del tercer mundo, no se cansaron de repetirla, como fue el caso de Cuba, donde duró sesenta años y, así por delante algunos otros, como los que se adscribieron al Socialismo del Siglo XXI, donde dicho ensayo sólo duró veinte años, dejando a sus pueblos sumidos en la más espantosa pobreza y retraso.

El común denominador que convocó a todos ellos fue siempre una feroz enemistad contra el capitalismo, ese sistema económico y social que impera en los EE. UU. desde hace más de 150 años, y es la base fundamental de la riqueza y el desarrollo de esa potencia. De ahí esa carrera frenética de algunos pueblos en sostener cruentas guerras contra ese orden, pugna que los llevó siempre a su derrota, para luego adscribirse a esa doctrina que combatieron y,como el Vietnam, comenzar a crecer y convertirse en potencias.

Lamentablemente para el sistema comunista no existe sobre el orbe un solo país que pueda servirnos de ejemplo o modelo para imitarlo, pues hasta el propio Fidel Castro reconoció que: “El modelo económico cubano ya no funciona ni siquiera para los cubanos”, seguramente convencido de que la planificación está basada en la libertad individual y en la iniciativa privada e inspirado quizás, en la parábola de Cristo que reza: “El buen Pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no le pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa”. Entonces, no es de extrañarnos cuando asistimos al derrumbe del Socialismo del Siglo XXI, ese engendro desahuciado hasta por su propio padre y mentor Heinz Dietrich Steffan, que sólo sirvió de careta a los regímenes populistas que se entronizaron en el poder bajo su egida.

Ese efecto de caída dominó, al que los latinoamericanos asistimos azorados, nos sitúa frente a una Venezuela destrozada moral y económicamente, por ese afán de sus circunstanciales gobernantes de perennizarse en el poder a cualquier costo, al haber cerrado todas las reglas democráticas del juego y hasta las puertas de escape.

Algo similar viene aconteciendo en Nicaragua, principal bastión del castrochavismo en el Caribe, donde una eclosión popular ocasionada por protestas contra reformas al Seguro Social detonó dicho jaleo, con un luctuoso saldo de muertos y heridos. A pesar de que el gobierno derogó la controversial medida, el pueblo persiste en mostrar su hastío hacia ese régimen que ya lleva once años en el poder y ha cobrado un carácter monárquico al haber colocado a la esposa del Mandatario como vicepresidenta y un irrefrenable afán de perpetuarse, pese a los fracasos recurrentes.

Más publicaciones de Álvaro Riveros Tejada

Copyright © Hoybolivia.com Reservados. 2000- 2018
Optimizado para Resolución 1024 X 768 Internet Explorer 4.0, Netscape 4.0, Mozilla Firefox 2.0