PresentaciónTurísmoBlogshoybolivia | FacebookJuegosRSSYoutubeTwitterMóvil
Jueves 21 de marzo 2019 Contacto
InicioDestacadasEspecialesEspectáculosEconomíaPaísVenezuelaMundoDeportes
CuriosidadesEspectáculosArte y CulturaHoy EventosMujer

           
José Percy Paredes Coimbra

Paren la agresión a Venezuela


2019-02-13 - 09:48:06
Como repetiré hasta el cansancio, la agresión que está sufriendo Venezuela, es descarada y cínica. Las naciones del orbe no pueden sentarse a asistir como una potencia, léase Estados Unidos, se ensaña con un Estado soberano y pretende adueñarse de él valiéndose de cualquier artimaña, de crisis fabricadas en sus escritorios y luego exportadas, ensambladas en las naciones que pretenden dominar.

Ya hemos visto lo que sucede con sus ‘aventuras’ de soldados universales; cuando después de jugar a la nación democrática, a la abanderada de los derechos humanos, en los discursos mientras en los hechos asfixia económicamente a los Estados en cuestión, ‘no le queda más remedio’ que invadir militarmente, “porque el pueblo se lo pide”. Ese discurso cínico ya lo hemos escuchado y visto en las noticias de invasiones a Kuwait o Irak, por ejemplo.

Como ya mencioné en anterior artículo, en Latino América/AbyaYala, usó por décadas las dictaduras militares y también las dictaduras cívico/militares, golpes de Estado de por medio y la invasión a Panamá. A pesar de que no hubieron nunca repercusiones en la política exterior, ni siquiera un memorando de Naciones Unidas desaprobando tan inapropiada conducta, Estados Unidos procuró maquillar mejor sus políticas intervencionistas y surgieron los modernos golpes de Estado.

Su nuevo ‘experimento’ comenzó con el golpe Parlamentario en Honduras, el intento de golpe contra Chávez en Venezuela (del cual el comandante salió fortalecido) con actores internos, léase empleados locales bajo el mando de Estados Unidos.

Se dieron cuenta que no podían seguir con actuaciones tan torpes y, inician otro tipo de proceso; ubican a las élites descontentas con tener que respetar a gobernantes salidos del pueblo, las adulan, les dan asesoramiento político y las financian directa o indirectamente. Así encontramos a manifestantes cuyo trabajo es ese; manifestarse en las calles, en las redes sociales y así crear la sensación de ingobernabilidad, de crisis, de descontento popular.

Dicen que de tanto repetir una mentira ésta pasa a ser una verdad y, se puede constatar en el caso de Venezuela; ahora hay que estar muy bien informado, saber leer la realidad y las ‘noticias’ para no caer en el simplismo de creer que la crisis venezolana tiene su origen en las políticas del actual gobierno.

Si nos remontamos en el tiempo, encontraremos que a partir del año 2013, Estados Unidos y sus aliados inician un proceso de asfixia económica a Venezuela con un bloqueo económico internacional.
La economía venezolana se concentra en el petróleo y, por lo tanto, como país petrolero que es, depende en gran medida de las importaciones de maquinaria y piezas fabricadas fuera de Venezuela; con los bloqueos a este país hermano, mantener se vigente al mismo ritmo de producción fue todo un reto.

Además, como Estados Unidos es una potencia regional y se considera el albaceas de la democracia y de los derechos humanos, ha creado instituciones/empresas que miden y califican a los países y sus instituciones de acuerdo a sus estándares de desempeño.

Sólo como ejemplo, no sé si recuerdan, pero antes de que nuestro hermano Evo Morales fuera presidente, todo el tiempo estábamos siendo chantajeados por Estados Unidos con ‘descertificarnos’ por no haber desarrollado, a su gusto, la erradicación de cultivos de coca. Si algún gobierno pretendía aplicar alguna medida que no hubiera sido consensuada con Estados Unidos (léase, aprobada por) o, si el pueblo salía a las calles exigiendo mejores condiciones, lo primero que se escuchaba era la posibilidad de que la potencia del norte nos descertificara y ese era el fantasma que por mucho tiempo manipuló la política social del país.

El miedo a la descertificación radicaba en que, esa medida implicaba que nuestro país no era confiable para inversiones ni para préstamos; sólo por recibir un visto negativo, se nos venía la marginación impuesta por la comunidad internacional. Lo mismo pasó con Venezuela el año 2013 y siguientes años; las agencias certificadoras (norte americanas o alineadas con ese país) elevaron la tasa de riesgo país por encima, por ejemplo, de Siria que es un país que está en guerra.

Por esta calificación arbitraria que estas agencias imponen a Venezuela, nuestro país hermano, está sufriendo una asfixia económica internacional que se traduce en el no ingreso de veintidós mil millones de dólares anuales al erario nacional. Obviamente la falta de estos veintidós mil millones de dólares se hace sentir en la economía nacional, la desacelera, impide la creación de nuevos empleos, el mantenimiento de muchos puestos de trabajo y el apoyo estatal al sector productivo. Si hacemos números, desde el 2013 a la fecha, Venezuela ha perdido ciento treinta y dos mil millones de dólares, sólo porque a unas agencias calificadoras se les ocurrió que existe el riesgo inminente de que Venezuela no pague su deuda, a pesar de que no dejó nunca de pagar puntualmente su deuda externa.

Semejante desaceleración de la economía sumada al boicot económico internacional, que viene sufriendo desde el año 2013 (repito), obviamente hará que una parte de la población busque mejores días en otros países, por la asfixia que está viviendo su país, no por el gobierno que tienen.

Y sin sonrojarse, las élites locales (papagayos del gobierno norte americano) y Estados Unidos, vociferan que existe una crisis humanitaria. Obviamente, sí existe, pero quienes la crearon no tienen el derecho de juzgar las acciones que tome el gobierno venezolano para superarla y tampoco tienen el derecho de querer aparecer como los salvadores del pueblo!
Hipócritas!

Más publicaciones de José Percy Paredes Coimbra

Copyright © Hoybolivia.com Reservados. 2000- 2019
Optimizado para Resolución 1024 X 768 Internet Explorer 4.0, Netscape 4.0, Mozilla Firefox 2.0