S谩bado 31 de enero 2026

Obras del teleférico afectan al cementerio La Llamita

P脕GINA SIETE.- Desde la puerta, tras una cortina de 谩rboles a帽ejos, se distingue una basta ciudadela de peque帽as casitas de colores. En dos lomas, acomodadas una sobre otra, apenas dejan resquicios para el viento que arrastra silbidos similares a un lamento.


  • 23-10-2016
  • en

2328 vistas

[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]

P罣INA SIETE.- Desde la puerta, tras una cortina de 醨boles a馿jos, se distingue una basta ciudadela de peque馻s casitas de colores. En dos lomas, acomodadas una sobre otra, apenas dejan resquicios para el viento que arrastra silbidos similares a un lamento. En este mundo de almas en los extramuros de La Paz, a cada paso un profundo suspiro atraviesa el o韉o y recorre la espalda erizando la piel. Por la cercan韆 de Todos Santos, varias familias se dan cita en el cementerio clandestino La Llamita, colindante a las obras de la l韓ea Naranja del telef閞ico en la Perif閞ica. Hasta la semana pasada, los tractores que remueven la tierra para la construcci髇 de una de las estaciones pasaban casi por encima de las tumbas. "Han avanzado harto en las obras del telef閞ico, pero no nos han dicho si van a entrar o no al cementerio. Pareciera que s porque ya est醤 sobre las tumbas del borde, se馻la don Tom醩 Pacheco mientras ba馻 de barniz los ladrillos del nicho de su hijo. La tumba que cuida con esmero est sobre una peque馻 loma desde la que los trabajos para la nueva estaci髇 se ven a鷑 distantes. Sin embargo, en la parte inferior del camposanto ha empezado la excavaci髇 para la que ser una de las torres. "Dicen que va a ser para la torre; pero por ah se les ocurre que sea una de las entradas a la estaci髇, conjetura Pacheco viendo bajo la loma. Como 閘, otros dolientes se馻lan que si las obras avanzan un poco m醩 ser mejor trasladar los restos de sus familiares. "Si van a entrar yo quisiera llevarme a mi hijo. Mi pap estaba enterrado en Alto Lima y por obras en el lugar me han dicho que me lo saque y me lo he llevado, pero aqu no dicen nada, comenta don Tom醩. Por el abandono de los nichos que est醤 m醩 cerca las obras se puede ver que no tendr醤 quien los recoja. Tres de ellos ya casi fueron cubiertos por la tierra que removi la maquinaria pesada. Hasta el anterior fin de semana los trabajos avanzaban sin un cerco que separe la futura estaci髇 del cementerio. P醙ina Siete trat de contactarse con el gerente de Mi Telef閞ico, C閟ar Dockweiler, pero no fue posible ya que 閘 viaj a Quito para presentar una ponencia en el encuentro Habitad III. Sin embargo, Gregorio Huanca, presidente de la zona Alto Agua de la Vida, -a la que pertenece el camposanto- asegur que las tumbas no ser醤 retiradas. "Hemos hablado con el telef閞ico. A un principio hab韆 la intenci髇 de ceder espacio para la estaci髇 y el ingreso, pero despu閟 de hablar con los vecinos hemos visto que no ser韆 bueno. Por lo que se ha quedado que no van a invadir el camposanto, asegur Huanca. Explic que los da駉s en las tumbas lim韙rofes a las obras se deben a la tierra removida en el lugar, pero recalc que son leves. Confirm que en la parte baja del cementerio -casi sobre la avenida- se instalar una torre que tampoco afectar el lugar. El martes ya hab韆 un cerco de calaminas en el 醨ea de trabajo. Una necr髉olis de d閏adas "Q.E.P.D. 03 de abril de 1974, se lee en letras pintadas a mano alzada en una de las tumbas. Ya s髄o es legible la inscripci髇 de la fecha. Su peque駉 portal est quemado y hay a su alrededor restos de velas rojas y negras, con retazos de ropa y cabellos. Muchos de los nichos cercanos a la puerta de La Llamita tienen el mismo aspecto. Los vecinos coinciden en que las tumbas llevan d閏adas en el lugar. Gregorio Huanca lleg a la zona Perif閞ica a principios de los 80 y asegura que la necr髉olis ya estaba all. "Esas veces ten韆 un cuidador al que los familiares de los difuntos le pagaban. "Como est vac韔 y se puede entrar de noche, vienen todo tipo de personas. Parece que algunos hacen amarres y rituales de brujer韆. Otros tambi閚 son borrachos o cleferitos que duermen dentro. Como hace fr韔 prenden fuego y, claro, queman los nichos, comenta el propietario de una tienda frente al cementerio. El dirigente vecinal, Huanca, explica que hace un tiempo trataron de encadenar la puerta. "Pero la rompieron... no se puede controlar, lamenta. Como en el d韆, por la noche las puertas se mantienen abiertas. Todo el que las traspasa es consumido por la oscuridad en la que -dicen- las almas se levantan para penar. "De noche ya andan las almas, dice la vendedora de flores Felipa Yucra. Mientras que don Marco, uno de los obreros de los nichos, se馻la que 閘 nunca vio ni oy nada que no fuera de este mundo. "Les rezo por eso no me aparecen, asevera. Dentro de La Llamita se oyen pasos. En el o韉o, se siente aquel suspiro profundo, que rebolotea en la nuca y aprisiona el pecho.


M谩s contenido de

Anuncio