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Domingo 24 de junio 2018 Contacto

De talla 0 a plus-size: La modelo ecuatoriana que se enfrenta a los cánones de la moda


07/03/2018 - 19:18:45
RT.- "Se ve muy mal que las niñas gordas canten y bailen, así que no te vamos a escoger por gorda", fue el mensaje que a los 8 años recibió la ecuatoriana María Eugenia Donoso, de parte de la psicóloga escolar, cuando se presentó a un "casting" para el coro del colegio.

Desde entonces comenzaron sus depresiones y se fijó como meta que para alcanzar lo que quería, tenía que ser flaca. Muy clara en ese objetivo, a los 11 años comenzó a tomar pastillas para adelgazar que, según explica, "nos cogíamos de la mamá de una amiga". Esas cápsulas eran las Xenadrine, "que eran las más fuertes del mercado". Poco después, pidió a su mamá que la llevara a centros estéticos, donde le inyectaban distintas sustancias para acelerar el metabolismo.
María Eugenia Donoso posando con la ropa de su marca Plus Trends. / Cortesía de María Eugenia Donoso

Donoso, de 1,70 metros de estatura, se graduó del bachillerato con unas 120 libras —menos de 60 kilos—, "el peso que tenía que tener", dice.

Anorexia nerviosa: Bajar hasta los 30 kilos

A los 18 años encontró lo que se convertiría en su pasión: el modelaje. Un espacio en el que "podía tener una valoración" que nunca sintió de ella misma. "La gente me iba a admirar por ser guapísima y flaca y de esa manera yo iba a compensar todas mis carencias personales de autoestima", cuenta.

En el primer "casting" que asistió se encontró con un primer problema, que en ese momento no lo pudo ver, su contextura era más grande que la de las otras modelos, por lo que le pidieron bajar 40 libras —poco más de 18 kilos— de peso. En obediencia a la solicitud de sus futuros contratantes, Donoso comenzó a asistir al gimnasio, pero en lugar de bajar de peso, su musculatura se fortalecía; así que su estrategia tuvo un radical cambio: Dejó de comer.

A partir de entonces, y durante los próximos seis años, su dinámica de vida se basó en "una mezcla de no ingesta de alimento, junto con mucho ejercicio y el consumo de 15 pastillas al día", entre las que estaban diuréticos, quemadores de grasa, aceleradores de metabolismo y otras para secarle la piel —o deshidratar—, cuyo principio era el racumin (veneno para ratas). Oficialmente padecía anorexia nerviosa, que se caracteriza por el deseo constante de mantener un peso corporal bajo, miedo a engordar y la distorsión de su propia imagen.

En 2004 se va a Argentina, donde estudió modelaje profesional. En ese país, y aún más en la industria de la moda donde se movía, encontró un aliciente: la anorexia estaba mucho más aceptada. "Es algo súper normal, las mujeres están obsesionadas con la delgadez", explica.

Este es el segundo país del mundo con mayor número de casos de anorexia, después de Japón, según la Asociación de Lucha contra la Bulimia y Anorexia (Aluba). Sin embargo seguía insatisfecha, porque, según la modelo, "hay un punto en el que ya no te alcanza con ser la más bonita". Llegó a pesar unas 60 libras —menos de 30 kilos—, ser modelo AAA (que tienen las medidas y apariencia que la industria de la moda considera perfectas) y aún "no me sentía conforme conmigo".
La muerte que le devolvió la vida

La anorexia, según cuenta Donoso, es una enfermedad que "te vuelve súper calculadora, te vuelve frívola, te aleja de los demás, porque sientes que todo el mundo te está juzgando". Recuerda que se alejó de su mejor amiga porque fue la primera que le dijo de manera frontal que no estaba bien.

Ella pensaba que podía controlar la enfermedad, pese a los estragos que ya había causado en su cuerpo, como la pérdida de la menstruación (hasta la actualidad) o la caída de los dientes (la mayoría de los que tiene son artificiales) y el cabello, entre otros.

Pero de vuelta a Ecuador, en 2007, se enfrentó a una realidad: "Esta enfermedad realmente te mata", afirma. Ese "click" lo hizo cuando una de sus mejores amigas, con quien compartía "secretos para adelgazar", fallece con anorexia.

Su reacción fue hacerle saber a su familia que "estaba enferma", aunque "ya era notoria mi enfermedad". Comienza la ayuda, con un grupo de especialistas. Le quitaron las 15 pastillas para adelgazar que se tomaba diariamente y se produjo un efecto rebote, que se tradujo en un aumento de peso acelerado. El tratamiento incluyó la introducción por la nariz, mediante sondas, de suplementos con las vitaminas y nutrientes que había dejado de consumir. A su vez, trataron su fobia, que no era a la comida, sino a lo que la comida producía en ella.
María Eugenia Donoso en su faceta de modelo. / Cortesía de María Eugenia Donoso

En 2009 ya había conseguido sumar unas 30 libras —más de 13 kilos— y vino una recaída. "Prefiero morirme que ser gorda", se dijo. Acudió a un cirujano para pedirle una liposucción en todo el cuerpo, pero el especialista le pidió que antes de hacerla, debía bajar de peso nuevamente. Para no volver a las pastillas, la solución fue una malla lingual: un dispositivo que le cosieron en la lengua, sin anestesia local, y le obligó a tener una dieta líquida.

La malla estaba cumpliendo su objetivo, el peso disminuía, pero un día Donoso se despertó y se dio cuenta que tenía las manos inflamadas y estaba hinchada. El dispositivo en su lengua se había infectado, la infección afectó también a los riñones.

"¿Te vas a pasar toda tu vida haciendo esto?", le preguntó su médico. Para entonces, ya Donoso tenía 27 años. "No había hecho nada de mi vida, más que estudiar modelaje, entraba y salía de la universidad", cuenta. Entonces, similar a los alcohólicos, ella con su anorexia, tuvo su momento de lucidez: "Dios mío, te juro que, si tú me sacas de esto, yo no vuelvo a luchar en contra de mi peso". Decidió que se rendía ante la enfermedad que la aquejaba.
Una agencia de tallas plus

"¿Cómo se comienza con eso de quererse a sí mismo? ¿Cómo voy a hacer?", se planteó. Lo único que tenía era su carrera de modelaje. Su novio de entonces le comentó sobre la tendencia de modelos de talla grande en EE.UU., con Crystal Renn. Investigó al respecto y se encontró con que en Latinoamérica no había nada sobre ese movimiento, entonces en 2012, crea la primera agencia de modelos talla plus de la región: Plus Trends Company.

Para Donoso, el lanzamiento de la empresa surgió como mecanismo para darse a conocer como modelo talla plus, "hacer de mi mayor complejo, mi mayor fortaleza", y encontrar otras mujeres que tuvieran la misma aspiración. Recuerda la primera vez que se vio fotografiada como modelo talla plus. "Me puse a llorar y me quedé llorando horas" y se vio "como lo que yo no quería ser nunca". Pero Plus Trends, además de ser su emprendimiento, le sirvió para darse cuenta que "no estaba sola", porque "la gente que se sentía como yo en ese momento es un montón".

Esas mujeres que se sentían como ella la estaban esperando y lo supo con dos acciones, la primera al recibir unos 500 correos electrónicos en una hora al salir publicada la primera nota sobre ella como modelo de talla grande; y la segunda, al convocar el primer curso en 2012, que pese a tener un costo alto, llegaron masivamente quienes ahora son las modelos de la compañía y forman parte de la agencia Plus Trends Modelos & Estilo. En ese y los siguientes talleres se imparten, de manera integral, clases de desarrollo personal, maquillaje, pasarela y foto pose, entre otros.

Donoso se preparó y se sigue preparando, hizo una especialización de Manejo de Marcas en Inglaterra y actualmente cursa otra sobre Emprendimiento para países en vías de Desarrollo en Harvard Business School (EE.UU).

La agencia prosperó y dos años más tarde lanzaron Be-U Plus Trends Fragance, una fragancia, que aunque no existe en la actualidad, tuvo una buena acogida, bajo el concepto de que "el perfume no tiene talla y que es para una mujer real".

En 2015, Donoso, con la idea de llegar a un público masivo, desarrolló una asociación con la corporación más grande de Ecuador, llamada La Favorita, y nace la línea de ropa de talla grande Plus Trends Fashion Wear, que se comercializa en los Megamaxi del país. Para ello crearon un patrón para un cuerpo real, con tallas que van de la 12 a la 18. Se diferencia de otras marcas que hacen patrones grandes a partir de sus diminutos modelos.

La acogida ha sido alta, debido a que no existía en el país prendas de este estilo para mujeres con este tipo de cuerpo. Donoso explica que en gran parte se debe a que crear para talla plus "no es tan rentable": el margen de ganancia es bajo porque para crear una prenda para una mujer delgada se puede usar un metro de tela, mientras que en este caso deben usar unos tres.

En 2017 se suman dos líneas de negocio más, Plus Trends Swimwear, la primera línea de trajes de baño de talla plus del país; y Plus Trends Jeans, prendas en "denim". Para este año, Donoso anunció que sacarán al mercado la línea de lencería talla plus.

Para la modelo, su proyecto de "moda con propósito" ha estado centrado "en la autoestima como el objetivo final", con herramientas como la ropa, los cursos de modelaje, los trajes de baño y la lencería "para que las mujeres talla plus nos sintamos por fin incluidas y que podamos tener un espacio participativo y valorado dentro del mundo de la moda".

La emprendedora espera llevar en los próximos años sus productos y servicios a otros países de América Latina, como Colombia y México. Por ahora, lo que le importa es que su mensaje "llegue lo más lejos posible".
Detractores

Con Plus Trends también llegaron los detractores, los "haters". "Curiosamente era gente que yo conocía del medio", dice. Hubo mensajes atacándola: "Gorda fea, que asco, de flaca eras mucho mejor, cómo puedes pensar que se te ve bien siendo gorda", le decían.
Modelo luce traje de baño de Plus Trends Swimwear. / María Eugenia Donoso

Hay una movida a nivel mundial contra la talla plus —explica—, que dicen que con ello se fomenta "un estilo de vida que no es saludable, la gordura o la obesidad". A este movimiento, Donoso responde que "flaco no es sinónimo de saludable" ni "gordo de enfermo", porque "razones de sobrepeso hay un montón", como la de ella, que aunque lleva una vida saludable en la actualidad, sufre las consecuencias de un "daño brutal" que le hizo a su cuerpo. Para ella, "el estilo de vida sí determina tu salud y no es una cosa del peso".

Al día de hoy, Donoso aún tiene días en los que se siente mal, pero tiene una cosa clara: "Si yo recaigo, no salgo nunca más, si me meto ahí una vez más, yo muero así".

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