Jueves 26 de marzo 2026

Rusia raciona combustibles por los ataques ucranianos a sus refinerías



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Infobae.- Los recientes ataques ucranianos han obligado a Rusia a imponer restricciones en el suministro de combustible, una situación que refleja el impacto creciente de la guerra más allá del frente militar. Según The Wall Street Journal, la ofensiva con drones lanzada por Ucrania contra refinerías rusas ha dejado fuera de servicio aproximadamente el 13% de la producción de combustible del país, mientras que las sanciones occidentales dificultan la reparación de infraestructuras y el mantenimiento de las instalaciones restantes.

El aumento de los ataques ucranianos ha coincidido con interrupciones frecuentes en las redes ferroviarias y aeropuertos rusos, lo que ha llevado a que más ciudadanos opten por viajar por carretera durante las vacaciones de verano. Esta tendencia se ha visto acentuada por el incremento estacional de la demanda de combustible debido a la cosecha.

Como resultado, varias regiones, entre ellas Crimea —bajo ocupación rusa— y zonas de Siberia, han implementado racionamiento en las estaciones de servicio. En los lugares donde el combustible sigue disponible, los precios han experimentado un fuerte aumento: el precio mayorista de la gasolina de 95 octanos ha subido un 45% en lo que va de año, a pesar de la caída significativa de los precios internacionales del crudo.

El exministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Pavlo Klimkin, subrayó que los efectos de estos ataques trascienden el ámbito militar: “La guerra no se libra solo en la línea del frente. Cualquier golpe sistémico tiene una importancia asimétrica. Estos ataques no afectan directamente a la actividad militar, pero sí a la economía rusa. Y la economía rusa ya tiene problemas, así que incluso un pequeño empujón puede crear cuellos de botella y multiplicar los problemas dentro de ese sistema”.

La estrategia ucraniana de atacar refinerías rusas comenzó hace ya dos años. Los drones de largo alcance fueron fundamentales para poder ejecutar el plan. En ese momento, los Estados Unidos se oponían por temor a que alteraran el suministro global de petróleo y sus precios.

Hasta hace poco, Ucrania había evitado golpear la infraestructura petrolera y gasífera destinada a la exportación, considerada vital para la economía rusa. Esta política ha cambiado: drones ucranianos incendiaron recientemente la estratégica instalación de Ust-Luga en el mar Báltico, pocos días después de que el oleoducto Druzhba quedara fuera de servicio. En el último mes, más de una docena de refinerías rusas han sido atacadas, algunas a varios cientos de kilómetros de la frontera, gracias a la mayor potencia y número de drones ucranianos.

Aunque la economía rusa había mostrado un crecimiento relativamente sólido hasta hace poco, la inflación persistente, los altos tipos de interés y las sanciones occidentales han comenzado a afectar. El Fondo Monetario Internacional redujo el mes pasado su previsión de crecimiento del PIB ruso para este año al 0,9%, frente a más del 4% en 2024. Los altos tipos de interés han impedido que los comerciantes de combustible rusos acumulen reservas suficientes durante el invierno para revender en verano.


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