Jueves 02 de abril 2026

En esta Semana Santa...



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La Navidad y la Semana Santa -pese a no haber certeza sobre la fecha exacta del nacimiento de Jess de Nazaret, ni de su muerte 33 aos despus- son dos celebraciones de alto impacto para gran parte de la Humanidad. Siendo que s se sabe que Jess naci, creci en santidad, y que en sus ltimos das sufri una dolorosa pasin, una muerte espantosa y -algo sobrenatural- una resurreccin gloriosa para no volver a morir, la ms importante de estas dos celebraciones debera ser la segunda.

La Semana Santa inicia con el Domingo de Ramos recordando la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusaln, y transcurre rememorando sus ltimos das con un ilegal arresto, enjuiciamiento y una tortura escarnecedora; su crucifixin, muerte y entierro; y concluye con el Domingo de Resurreccin.
Lamentablemente, muchos centran su atencin en el nacimiento y muerte de Jess, en vez del Cristo resucitado.
Sostengo esto, recordando a Salomn que dijo que lo mejor de un negocio no es cmo ste comienza, sino cmo termina. Y, si bien la milagrosa concepcin de Jess no tiene antecedente ni tendr repeticin, no fue su nacimiento sino la consumacin de su obra redentora lo principal, viviendo en obediencia al Padre Celestial hasta la muerte en cruz, para ser resucitado tres das ms tarde. De esa gloriosa resurreccin depende nuestra salvacin eterna. Quien pag el precio para quitar el pecado del mundo no fue el Nio-Dios, sino Cristo-Hombre. Su victoria no fue nacer, sino morir y resucitar para no morir jams.

Ahora, pudo Jesucristo fallar en su misin? Por supuesto! l era un hombre comn, tena libre albedro, por lo que pudo decidir no ser crucificado. No recuerda acaso que Jess sudando sangre en Getseman, angustiado y de rodillas or: Padre, si quieres, pasa de m esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya?
El Padre quiso que vaya a la cruz.

Recuerda a Jess crucificado en el madero -desfigurado y desnudo- clamando: Dios mo, Dios mo, por qu me has desamparado? El Padre no lo soport y apart su rostro de l.
Jess no se aferr a su deidad para salvarse, y si bien nunca pec, se hizo pecado por nosotros y muri despreciado como un maldito, pagando en la cruz la desobediencia de la Humanidad a fin de que seamos justificados. Bueno sera entonces meditar sobre semejante sacrificio y reflexionar sobre el sufrimiento del Padre, del Hijo y del Espritu Santo, porque en verdad, los tres sufrieron -no poda ser de otra manera- pues los tres son uno.

Saba Ud. que Jess no se ofreci para tal suplicio? l obedeci la voluntad de su Padre que -de tal manera am al mundo- que lo dio en holocausto para que todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. No sufrira Ud. si tuviera que decidir que su hijo muera para salvar a otros?

El Espritu Santo sufri tambin. Siendo que l todo lo escudria -an lo ms profundo de Dios- supo del dolor del Padre y del padecimiento de Jess cuando el pecado del mundo entr en su cuerpo, en la cruz. Cunto sufrimiento para el Espritu Santo, sabiendo que la Biblia nos revela que l intercede por nosotros con gemidos indecibles!

El dolor del Hijo fue compartido por el Padre y su Santo Espritu. As nos demostr Dios que el amor es ms fuerte que el dolor. Por tanto, no desprecie a Jess que muri por Ud. y por m, para darnos vida eterna. En esta Semana Santa rinda su vida a Cristo! Hgalo antes de que sea demasiado tarde, por el amor de Dios

* Economista y Gerente General del IBCE