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Existe una confusin parecida a la estupidez, cuando desde la Cancillera boliviana se hacen declaraciones que ciertamente resultan penosas por su contenido y peor por la forma en que trata todo lo relacionado con el derecho de peticin de asilo o refugio, derecho consagrado en acuerdos supra nacionales.
El asilo poltico no es el resultado de un acuerdo previo ni menos poltico entre gobiernos, como parece insinuar el gobierno boliviano y menos un asunto que merezca consulta por parte del Estado otorgante a su par. Si as fuera nunca se otorgara ni asilo ni refugio, puesto que los Gobiernos que persiguen lo hacen la mayora de las veces con procesos judiciales por medio, para disfrazar la persecucin poltica.
Por eso cuando se hace un pedido de asilo o refugio, se tienen plazos establecidos por ley para realizar todas las averiguaciones e indagaciones que dieron lugar a la solicitud. Y entindase que se trata de una solicitud, que como tal no obliga al Estado a otorgarla sin antes considerar los hechos y analizarlos en el marco del derecho y de cotejar las leyes del Estado del cual el peticionante est protegindose.
No es una decisin precipitada, pues en ello se juega la seriedad de un Estado y su compromiso de respetar los acuerdos en esta materia. Solo cuando se ha descartado plenamente, a pesar de los juicios que se promueven, no hay materia penal que justifiquen los mismos o se han vulnerado los derechos al debido proceso y se ha transgredido la propia ley y su procedimiento, se puede establecer que el origen de esos juicios es de contenido poltico y persiguen fines polticos.
Es cuando el derecho de peticin se justifica. Por tanto, declarar de una manera tan infantil que un Estado acto precipitadamente es una acusacin muy fuerte en trminos diplomticos, es decir en otras palabras que ese Estado no analiza, no razona y no tiene idea de lo que hace.
Lo que puede acontecer, por el contrario, es que quien hace esa acusacin sea ms bien el que acta precipitadamente. Y al no encuadrar sus acciones al derecho del que deben emanar, simplemente est desconociendo su propios tratados y por tanto est demostrando una actitud de rebelda ante lo que manda la ley.
La ligereza del gobierno boliviano en el marco internacional ya se ha consagrado. Pocos deben ser los que hasta ahora escuchan con atencin lo que se dice y lo que se hace. En este sentido, todo este penoso cuadro que demuestra el desconocimiento de asuntos elementales en el manejo de las relaciones internacionales, colocan, al Estado Plurinacional en la evidencia, al contrario de lo que se busca con sus negaciones, de que evidentemente existe persecucin poltica y una clara ausencia del respeto a los derechos de la persona.
No solo se persigue judicialmente con fines polticos, lo cual se evidencia, al desautorizar con calificativos innecesarios al Estado que est actuando en el marco del derecho, sino que se hace gala de un autoritarismo que quiere extenderse ms all de las fronteras, y que muestra una imagen gubernamental tal cual es, soberbia y displicente con todo aquello que no le rinde pleitesa o se pone a sus rdenes.