No pasa desapercibida la inveterada costumbre de nuestro Canciller de rendirle culto a la piedra, atribuyndole una serie de virtudes y facultades que, hasta que se entroniz el proceso de cambio en el poder, nos eran totalmente ignotas.
Desde su inslita aseveracin de conferirles sexo, dejando a nuestra fantasa la forma en que estos guijarros haran prctica de l, no hay discurso o arenga en los que no invente una nueva propiedad, combinando sus profecas con ageros sobre todo tipo de acontecimientos y propiedades de cuanto espcimen vegetal o mineral se le pasa por el caletre. Sean sus profundos conocimientos sobre el poder afrodisaco de la papalisa o las virtudes de la coca como poderoso elixir para combatir las dispepsias, flatulencias y meteorismos, o su insondable enemistad con la Coca Cola, condenada a desaparecer en este prximo solsticio de verano, de acuerdo a sus conocimientos metafsicos de la cultura Maya y todos los vaticinios de este canciller nigromante que nos desconcierta.
Lo interesante del caso, y algo muy digno de emular, es la habilidad de desviar la atencin de los bolivianos de problemas y escndalos que asolan nuestro cotidiano existir, para no aclarar y responder por ejemplo: cmo la fortuna de S.E. se ha incrementado de manera tan contundente estos ltimos aos, con el riesgo de ser pasible y vctima de la ley de extincin de dominio, prxima a dictarse.
Lo desconcertante es que nos pongan entre la disyuntiva de saber si el gasolinazo que se nos viene lleva un sello de impuesto o de simple porcentaje a nuestros gastos de transporte. Si la ley de extincin de dominio es simplemente un Folio Real mejorado o una tajante orden de incautacin, al mejor estilo castro-chavista.
Entonces, el sabio nos adormece con sus presciencias y definiciones lticas y sus clculos de anagramas. Cien pochos suman cien mil dlares; En el mundo aimara la piedra es usada para construir, mientras los perversos de la derecha imperialista la usan como proyectil. El campesino cansado la usa como asiento y su inocente nio la usa como juguete; David la us para matar a Goliat y Miguel ngel para sus bellas esculturas; la mujer es como ella, igual sirve de pedestal o de lpida etc.etc.
Finalmente, Esa obcecada fijacin con las rocas nos trae a la memoria una ancdota del obispo de los retrucanos, relatada en Tradiciones Peruanas por Ricardo Palma, cuando refiere la historia de un coronel espaol apellidado Piedra, que envi a mala parte un papel que el obispo originario le dirigiera solicitando la libertad de un recluta. Espaol y caballero es Piedra, /y tcale a l hacer uso de papel para limpiarse el trasero/ Tal proceder no me arredra en semejante animal; /yo soy indio y como tal /me limpio el con piedra. Eh ah un primer colonialista que supo hacer verdadero culto a la piedra.