Viernes 08 de mayo 2026

Diestros y Siniestros



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Ante los innmeros escndalos sin precedente que se vienen repitiendo cada vez con mayor frecuencia en nuestra patria, es comn escuchar por todos los rincones de su geografa la trillada muletilla: En Bolivia pasa todo y no pasa nada o, lo que no ocurre en ella es raro, como una forma de vergonzoso conformismo e inusual indiferencia ante esa sarta de desenfrenos que nos estn asolando.

Desde el soborno de Yacimientos Petrolferos Fiscales Bolivianos, que conmovi a toda la sociedad por el asesinato que lo matiz, pasando por los atroces sucesos del hotel Las Amricas en Santa Cruz y casos como el de Chaparina; el del supuesto asesor presidencial del MAS Fructuoso vila, hasta concluir en las tropelas del Crtel de la Avenida Arce, gracias a la ordala que le toc vivir al norteamericano Ostreicher, suman y siguen los crmenes sin dar con la cabeza de los delincuentes.

Con vocacin de electricistas los bandidos han tejido una red de circuitos del crimen cuya tipificacin excede el mbito de la corrupcin, para ingresar en el campo de la extorcin. Una banda de parafiscales que se hizo multimillonaria con el laburo al susto, generando ese inhumano hacinamiento de los penales con gente inocente que no puede pagar su libertad, porque el precio exigido es muy alto o por que polticamente se han convertido en trofeos de exhibicin y escarmiento.

Lo ms decepcionante es que los bolivianos tuvimos que erogar 300 millones de pesos, para poner en escena un sainete electoral, dizque dirigido a renovar el poder judicial, donde los disconformes que votaron nulo fueron la gran mayora de compatriotas que no quisieron cohonestar esa farsa, que con impvida pertinacia sigui adelante hasta  nombrar una gavilla de jueces y fiscales que hoy nos hacen pasar por las horcas caudinas, en medio de una telaraa delincuencial prolijamente tejida, donde lo nico que no se descubre es a la araa que tuvo la habilidad de tejerla.

Que la trama fuese descubierta por el FBI, la CIA o las honorables autoridades de turno es el acertijo que se nos presenta para distraernos del tema principal de esta tragicomedia que es conocer: Dnde estn los reales escamoteados?, Por qu en una decisin relmpago sobre un recurso de complementacin y enmienda que   dura meses de trmite por lo regular, el juez desestim el cargo de agrupacin criminal y los mand a purgar su pena en las oficinas de la FELCC en lugar de una penitenciara? Acaso los ex ministros de gobierno, como Fortn, Kieffer o Fernndez que podan aducir justificadas amenazas de enemigos en el penal, no fueron enviados directamente a esas mazmorras?

La nica respuesta plausible a estas interrogantes es que el magistrado, en su infinita bondad y sabidura, supuso que la presencia de estos facinerosos en una crcel pblica era una peligrosa amenaza para la vida y los bienes de los reclusos y por tanto, decidi  precautelarlos, sentando una magnfica jurisprudencia penal sobre el trato que se debe dar a los diestros y a los siniestros.