Desde muy pequeo cautiv mi atencin la diosa Themis por su imponente imagen que simboliza a la Justicia, representada por la escultura de una dama, y que se halla expuesta en los tribunales de todo el mundo, con los ojos vendados, sosteniendo en una mano una balanza y en la otra una espada, adminculos que se supone simbolizan la absoluta imparcialidad de sus fallos, sin mirar a quin o a quines van dirigidos; donde se han de pesar las razones favorables y/o contrarias de los litigantes, para otorgar un fallo justo; y el arma que simboliza la fuerza con la que protege y hace cumplir la ley.
En el devenir de los aos sin embargo, la simbologa de nuestra diosa Themis boliviana ha sufrido cambios que trastocan completamente su significado. Hoy, es una diosa inmaculada, es decir, en trminos oftalmolgicos, ya no tiene esa mcula o mancha en la retina de los ojos que le impeda distinguir la cara de las personas a quines debe juzgar, de ah que haya sustituido la venda que llevaba en los ojos, por una mscara propia de los jueces sin rostro, muy utilizados en los gobiernos de fuerza, para sentenciar sumariamente a quienes juzga como a sus mas irreconciliables enemigos.
Hoy la justicia no es ciega, ni tiene los ojos vendados. Mira, distingue y escoge a quien ms le conviene, y sus cdigos se aproximan cada vez mas a los de Jos Santos Discepolo, expuestos en su clebre tango Cambalache cuando expresa: Todo es igual! Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor
La salida del concejal masista Lucio Vedia de la crcel de Palmasola, vestido como un Papa Noel andino presto a recuperar su curul en la Alcalda crucea, en medio de una fanfarria con bombos y platillos organizada por sus cmplices, donde fue recluido con todas las comodidades de un hombre libre -un celular incluido- por haber sido sorprendido ebrio; en posesin de un vehculo incautado al narcotrfico por las autoridades de DIRCABI; robado en Chile; hiere hasta el ms cnico sentido de la ecuanimidad, ante a la centena de presos que se hallan encarcelados desde hace aos en esas ergstulas, en espera de sus juicios que nunca llegan y de que las autoridades localicen y capturen, nada ms ni nada menos, que al Presidente de la Corte de Justicia de ese Distrito que ha decidido huir, por su manifiesta complicidad con la famosa red de extorsin.
No por nada el caso Ostreicher ha estremecido peligrosamente las bases mismas del gobierno, amenazando desestabilizar al propio sistema democrtico, cuyos fundamentos deben estar construidos sobre un poder judicial incuestionable y serio, que no solamente brinde a la sociedad, sino al propio Estado, la necesaria seguridad jurdica para el desenvolvimiento de sus actividades, y, al igual que la mujer del Cesar, no solo deba ser honesto, sino aparente serlo. De esa manera podramos hablar positivamente de nuestra justicia inmaculada.