Jueves 05 de noviembre 2026

¡Cómo me duele mi gente!



191 vistas

Una gran pérdida económica y de imagen es el resultado de los más de diez días de bloqueos y enfrentamientos en el país. La Central Obrera Boliviana primero, y un mezcla de otras expresiones sociales después, configuran una cúmulo de reclamos al gobierno principalmente para revisar la Ley de Pensiones hacia un “sistema ideal” de jubilación que a decir del gobierno, resulta inatendible.

Del lado de los reclamantes el mensaje está claro: “Queremos mejores condiciones de vida para nuestra vejez”. Del lado de los gobernantes larespuesta ha sido: “No es posible atender su pedido, sin comprometer el futuro de muchos bolivianos”. Entonces surge el viejo expediente del reclamo en las calles…

La complicación se produce cuando se descubre que los militares se pueden jubilar con el 100% de su sueldo, mientras que para otros tal posibilidad no está dada, incluso para los que ganan menos -como los policías que tienen un trabajo más sacrificado- algo que en los tiempos de “no discriminación” en el actual Estado Plurinacional suena casi a herejía y no hace sino enardecer aún más los ánimos. Una gran complicación para el gobierno, a quien además le echan en cara la promocionada “Evonomics” y el machacón mensaje de una economía en auge.

Ambas partes tienen razón. Los que reclaman, en querer una jubilación digna, y también los gobernantes porque de ceder al pedido de jubilación al 100% se exponen a enfrentar una escalada de demandas de otros sectores por un trato igualitario que, más allá de hacer colapsar el sistema de pensiones podría incluso comprometer la estabilidad económica.

Es de esperar que la solución emerja de la fuerza de la razón-nunca de la razón de la fuerza- y que esta situación nos motive a pensar si estamos haciendo las cosas bien para vencer al enemigo común que afecta a nuestros niños, jóvenes y ancianos:la pobreza.

¡Cómo me duele mi gente! Siendo que nadie que tenga suficientes ingresos sale a manifestar con la posibilidad de que lo insulten, le hieran o maten, y eso que el problema de hoy atañe principalmente a quienes están en la formalidad. ¡Cómo me dueles Bolivia! Que con tanto territorio y recursos naturales no puedes dar una mejor vida a tus hijos, pues pese a tu gran riquezahay factores que impiden tu mayor desarrollo…

Forjar un cambio verdadero amalgamando lo bueno de ayer y lo bueno de hoy -porque no todo es malo, como explicaré en otra ocasión- es la tarea.

Quiera Dios que la tregua pactada para dialogar,ayude a que la sangre no llegue al río…

(*) Economista, Magíster en Comercio Internacional
Facebook.com/GaryAntonioRodriguez
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 22 de mayo de 2013