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Después de trabajar por más de 25 años viendo cómo se forjaba la soberanía alimentaria del país gracias al esfuerzo de cruceños, bolivianos allegados de todos los Departamentos y extranjeros que vinieron -apostando por Bolivia- a invertir en Santa Cruz, no puedo sino decir desde lo más profundo de mi corazón: ¡Benditos sean los productores agropecuarios que arriesgándolo todo generan alimentos para los bolivianos y millones de personas en el mundo! Me precio de ser amigo de productores agropecuarios y agroindustriales, y aprendo mucho cuando converso con ellos, tal el caso de Rodolfo Jordán Tondelli, Presidente de la Unión de Cañeros Guabirá (UCG); Marcelo FraijaSauma, Gerente General del Ingenio Azucarero Roberto Barbery Paz (UNAGRO) o Ernesto Antelo López, Presidente de la Asociación de Productores Cañeros (SOCA), de quienes me presté sus ideas a fin de escribir esta columna. Producir alimentos es noble y arriesgado -casi un apostolado- ¿acaso no volvió a garantizarse este 2014 el mercado interno con más de 9 millones de quintales de azúcar barata -pese a las pérdidas por el embate climático- frente a los 11,5 esperados? Las deudas suben, los cañaverales envejecen y baja el rendimiento; se disparan los costos de producción por las medidas sociales que impone el Gobierno; el stock de seguridad al que se les obliga implica un costo financiero; no saben si exportarán el azúcar excedentaria por los cupos y licencias que se pueden suspender en cualquier momento... Los insumos importados siguen subiendo de precio; pese a ello, deben vender a “precio justo” en Bolivia siendo que muchas veces no compensa su esfuerzo; compiten en total desventaja en un mercado internacional distorsionado por los subsidios... No les permiten producir etanol para mezclar con la gasolina y mejorar su octanaje, y tampoco más energía eléctrica -limpia y amigable con el medio ambiente,a partir del bagazo de caña- para aportar al Sistema Integrado Nacional y sustituir el gas que podría exportárselo a un muy buen precio… La Ley de Cargas, otro dolor de cabeza -¿por qué no ayudarles autorizando el uso regionalizado de bitrenes? -y no es menor el problema respecto al tedioso proceso de saneamiento y titulación de tierras para tener seguridad jurídica y acceder al financiamiento... El gobierno insta al productor a aumentar su área de siembra, pero la pesada burocracia y las normas sin ton ni son, lo limitan.. Por eso el sabor amargo de producir azúcar en Bolivia, cuando debería ser todo lo contrario… (*) Economista, Magíster en Comercio Internacional Facebook.com/Garyantoniorodriguezalvarez Santa Cruz, 17 de diciembre de 2014