Domingo 22 de febrero 2026

Efecto Bolsonaro



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Un sombrero habra sido el causante del abrupto retorno de S.E., de los actos de posesin a la presidencia del Brasil, cuando un funcionario de ceremonial de la cancillera brasilea, Itamaraty, habra advertido la improcedencia de que el jefe de nuestra diplomacia luzca este indumento, durante la cena de gala ofrecida por el flamante mandatario Jair Messias Bolsonaro a sus ilustres invitados.

Es justo suponer y reconocer el enorme, como infructuoso esfuerzo ejercido por nuestro pintoresco Canciller, al tratar de introducir una nueva moda en un ambiente como el brasileo que, de suyo, es hoy el menos asequible para aceptar tales innovaciones, alestar saliendo de un mundo caracterizado por la tosquedad y la oclocracia, lo que lo torna reticente a aceptar una luenga trenza, ms grasosa que graciosa; un rostro sin afeite y menos un sombrero en una cena de gala.

Tal actitud no hizo otra cosa que exacerbar el nimo de los anfitriones que, no por derechistas, nazis o fascistas recalcitrantes, observan la vieja norma que seala que, un sombrero, como su nombre lo indica, es una prenda utilizada para crear sombra y, por lo tanto, destinado slo a espacios donde brilla el astro rey. As como, quitarse el sombrero es una expresin que significa el respeto y la admiracin que uno siente por alguien o por algo, saludar al presidente anfitrin sin destocarse, significa una falta de respeto, que raya en el ms grosero insulto.

Ahora bien, como sealamos en entregas anteriores, esa expresin y costumbre de ensombrecerse ha cobrado un carcter esencial durante el proceso de cambio, al extremo de constituirse en una norma, que usan algunos altos funcionarios y dirigentes polticos, sin explicar su significado o simbolismo, apernndose este indumento, que no se lo sacan ni para rezar.

Lo lamentable es que, por un qutame estas pajas, se haya echado a perder una importante visita al Brasil, un pas con el que tenemos un contrato de venta de gas que fenece este ao, sin que existan indicios concretos de renovacin, lo que redundar en la prdida de una valiosa fuente de ingresos para el pas y, polticamente, tampoco estamos en condiciones de vislumbrar una plataforma favorable a nuestras aspiraciones.

Cuando Jair Messias Bolsonaroera slo un diputado federal, con expectativas de una candidatura presidencial, se hizo amigo y frreo defensor del malogrado exsenador Roger Pinto, que haba solicitado refugio poltico despus de haber permanecido asilado por ms de un ao y medio en la sede de la embajada del Brasil en La Paz. Suponemos que en base a esa relacin surgi la declaracin registrada en el video de una entrevista que sostuvo Bolsonaro con la activista crucea del movimiento 21-F, Mara Aneln Surez, el 29 de noviembre de 2017, donde le expres su desacuerdo con la repostulacin del presidente Evo Morales, enfatizando que no querra que Bolivia se aproxime a Venezuela en estas cuestiones, y mucho menos a Cuba.

Hoy, ya ungido presidente constitucional del Brasil, creemos que tal posicin no ha variado un pice y, por el contrario, ya se va sintiendo a nivel continental el efecto Bolsonaro.