Domingo 15 de marzo 2026

Nueva constitución



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La revolucin de octubre, nuestra revolucin de octubre, no necesit un John Reed que escribiese, como lo hizo hace cien aos en Mosc, Los diez das que estremecieron al mundo, porque en su lugar hubo millones de testimonios que la relataron al instante, por Internet.
Ni le falt un Lenin que propusiera los soviets como nueva forma de poder en las trincheras de pititas (lindo nombre), o un Trotsky que ofreciera el paraso, como ocurri entonces, cuando comenzaba el mayor fracaso poltico del siglo XX en el mundo.

En su lugar tuvimos una especie de Antonio Conselheiro que solo ofreci la Biblia y mostr aptitudes para presionar y acelerar la tocata e fuga cobarde del dictador, mientras el candidato rival, deseoso de una segunda vuelta, estaba enmudecido.

No fue el caso de una revolucin, de millones de ciudadanos en busca de autor, como dira Luigi Pirandello, fue quiz el gesto voluntario y unnime de todo un pueblo que haba decidido acabar con la dictadura abominable que pretenda volver a burlar el voto de la gente.

Por el momento, cuando el dictador lloriquea incoherencias y amenazas desde su refugio mexicano, quienes mejor interpretan a nuestra revolucin de octubre son, oh paradoja, los masistas que quedaron hurfanos en el parlamento y decidieron excluir al cocalero de las prximas elecciones. Adems, decidieron no reunir la Asamblea Nacional con que el llorn soaba para que rechazara su renuncia. Los masistas le dijeron no.

Se van escribiendo los principios de esta revolucin. Nmero uno, no queremos ms caudillos. No los queremos ni pintados. Y lo dicen unos masistas abandonados.

Buen comienzo.

Ahora falta completar, con palabras, la nueva constitucin que ha parido esta constituyente que dur veinte das y que debe reemplazar a la que fue aprobada a las carreras y con la ayuda de polticos empresarios que ahora se las dan de demcratas.

Con la revolucin de octubre le naci una nueva piel a Bolivia, la piel de una nacin. Se demor un poco, casi dos siglos, pero apareci esa piel.

La nueva constitucin la tiene que convertir en palabras o, como quiz quiera el Conselheiro, en versculos.

Aqu, en el cono sur de Sudamrica, acaba de nacer una nacin. Tendra que llevar el nombre de repblica, digo yo. No fue un episodio propio de la Bolivia inestable, como dicen algunos despistados, como Jon Lee Anderson en The New Yorker. O los artculos que publica El Pas de Madrid, reflejo del caos del PSOE. Que vengan a ver: D la verdad.
Siglo21bolivia.com