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A mediados de octubre pasado, el presidente de Mxico orden a la polica poner en libertad a Ovidio Guzmn, hijo del famoso Chapo Guzmn, el ms grande no en estatura porque es bajito de todos los narcos de la regin.
Sabe el presidente mexicano que los crteles de la droga son decenas en su pas y controlan, como un ejrcito de ocupacin, amplias zonas de Sinaloa, Chihuahua y Guerrero, donde la polica no tiene pisada.
El cocalero boliviano, que estuvo de presidente cerca de catorce aos hasta el 10 de noviembre pasado, tiene el mismo cario por los narcotraficantes, por todos ellos. Un informe del coronel Jos Dulfredo Garca, Director de Rgimen Interno, dice que el cocalero ahora prfugo dispuso la libertad, mediante decreto presidencial, de 3.695 narcotraficantes entre los aos 2014 y 2019.
El cocalero, como se puede observar, es mayorista y no se limita a poner en libertad a un joven narcotraficante, sino a miles.
En 2014, de los 1.698 indultados por el cocalero, 1.463 haban cometido delito de narcotrfico violando la Ley 1.008, en 2015, de los 1.656 indultados, los narcotraficantes sumaron 1.239, en 2016 la relacin haba sido de 520 indultados y 455 narcos, en 2018 fueron 770 indultados y los narcos sumaban 726 y en 2019 los indultados fueron 856 y de ellos, los narcos fueron 812, segn las cifras del coronel Garca.
En suma, los indultos presidenciales del cocalero Morales beneficiaron sobre todo a los traficantes de drogas, a aquellos que haban violado la Ley 1.008. De los 4.695 indultados mediante decretos especiales en todos esos aos, 3.695 eran narcotraficantes, es decir 85% de todos.
El presidente mexicano libera a un narcotraficante mediante orden especial y el cocalero boliviano libera a 3.695 mediante decretos de indulto.
Lo que no han dicho estos dos personajes, el mexicano y el cocalero boliviano, es si ellos piensan que el narcotrfico ha dejado de ser un delito, incluso si la ONU lo define como tal, porque es imposible controlarlo. Una corriente de opinin muy grande propone que se libere la venta de las drogas ahora prohibidas.
El problema es que esas drogas siguen siendo prohibidas. Y el gobierno que decida perdonar a quienes trafican con ellas est cometiendo delito, ya sea porque libera a un narcotraficante o a 3.695 de ellos.
Las propias leyes nacionales, de Bolivia y Mxico, definen como delito la fabricacin y trfico de las drogas prohibidas. Quienquiera que llegue al gobierno de ambos pases debe entender que esa es una ley y que se la debe aplicar de todos modos.
Aqu no cuenta si uno de ellos es proveedor de materia prima para una droga, o si el otro es enemigo del pas al que van las drogas, por lo menos de dientes para afuera; lo que cuenta es que se trata de una actividad ilegal y que para cambiar eso es preciso que todos los pases del planeta decidan hacerlo en las Naciones Unidas.
El electorado debe estar enterado de esto.
Siglo21bolivia.com