- #Especiales
- 2026-03-25
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A partir de los 40 años, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos que afectan la energía, el metabolismo y el sistema cardiovascular. Realizar un seguimiento periódico de estos cambios mejora la prevención de enfermedades y ayuda a mantener la salud durante la mediana edad y etapas posteriores.
Distintos expertos coincidieron en que los análisis de sangre se mantienen como uno de los métodos más fiables para evaluar el estado interno del organismo.
A continuación el detalle:
1. Colesterol: equilibrio esencial para el corazón
El colesterol se divide entre HDL (bueno) y LDL (malo), y mantener su equilibrio es fundamental para la salud cardiovascular. Ambos tipos cumplen funciones relevantes, como la reparación de vasos sanguíneos y el correcto funcionamiento del organismo. Cuando el LDL se eleva, crece el riesgo de aterosclerosis, obstrucción arterial e infarto.
El NHS recomienda niveles de HDL superiores a 1,0 mmol/L (milimoles por litro, unidad para medir el colesterol en sangre) en hombres y 1,2 mmol/L en mujeres, y LDL por debajo de 3,0 mmol/L.

2. Función tiroidea: clave para la energía y el metabolismo
La tiroides regula el metabolismo, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal. Es importante evaluar los niveles de tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), ya que un desequilibrio provoca fatiga, aumento de peso y alteraciones del colesterol.
La función tiroidea suele ignorarse, aunque puede explicar baja energía y ganancia de peso inexplicable.
3. Testosterona: relevante para hombres y mujeres
La testosterona disminuye a partir de los 30-40 años en ambos sexos, lo que repercute en la salud cardiovascular, el peso y el bienestar emocional. “Es importante saber dónde están tus niveles de testosterona porque, con el apoyo adecuado, es posible aumentarlos de nuevo, lo que mejora la salud cardiovascular y puede evitar un aumento de peso innecesario”.
En hombres, el NHS considera óptimos los valores entre 10 y 25 nmol/L (nanomoles por litro); sin embargo, pueden aparecer síntomas molestos si bajan de 15. La medición requiere supervisión médica, y si los resultados son bajos, es recomendable consultar a un especialista.
4. Vitamina D: importancia y deficiencia frecuente en adultos
La deficiencia de vitamina D representa un problema importante de salud pública en Sudamérica. La vitamina D es esencial no solo para la salud ósea, sino que diversas investigaciones la asocian con la función cognitiva y la prevención de enfermedades. Niveles bajos en sangre se vinculan con deterioro cognitivo, aunque aún se requieren más análisis para confirmar los beneficios de la suplementación en este aspecto.
Las recomendaciones generales sugieren una ingesta diaria de 600 UI (Unidades Internacionales) para personas de 1 a 70 años y 800 UI para quienes superan los 70. El control de los niveles de vitamina D debe realizarse mediante análisis de sangre, especialmente en presencia de síntomas o en poblaciones de riesgo.