Domingo 08 de febrero 2026

La herencia del pasto sintético

El festín de los 25.000 millones: Candidatos se disputan el botín mientras la salud agoniza



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La danza de los millones ha comenzado y no se limita solo al eje troncal. Mientras los candidatos a alcaldes y gobernadores en todo el país ya ensayan sus mejores sonrisas y preparan promesas de "pasto sintético", los números fríos del Presupuesto 2025 revelan una realidad nacional obscena que pocos se atreven a desglosar.

Solo en los gobiernos subnacionales de Bolivia (9 gobernaciones y las capitales de departamento), el botín asciende a los Bs 19.445.000.000. Es una cifra con nueve ceros que, lejos de traducirse en hospitales equipados, parece destinada a alimentar una maquinaria de cemento electoral y burocracia dorada que se extiende desde Pando hasta Tarija.

La desproporción es el primer síntoma de la enfermedad. Las alcaldías capitalinas concentran la mayor parte de este festín. El modelo, heredado de la era de Evo Morales, sigue intacto en todo el territorio: priorizar el cemento visible que da votos —plazas, lagunas y canchitas— sobre la inversión en salud que salva vidas en silencio.

En Santa Cruz de la Sierra, el presupuesto municipal de Bs 4.790 millones es una bofetada a la precariedad. Mientras las postas sanitarias claman por gasas, la alcaldía destina el 30% de sus recursos solo al pago de sueldos. Son más de Bs 3,3 millones cada día que se queman en planillas salariales.

La Paz sigue la misma ruta con un presupuesto de Bs 2.009 millones, dedicando casi Bs 600 millones anuales a servicios personales. Es el precio de una burocracia de oro que el ciudadano paga mientras los hospitales municipales operan con equipos que ya cumplieron su vida útil hace años.

En Cochabamba, la gestión municipal de más de Bs 1.500 millones destaca proyectos recreativos como la "Laguna Turquesa", mientras que el mantenimiento de los centros de salud recibe una fracción minúscula en comparación con estas obras de alto impacto visual.

Pero el festín nacional suma otros Bs 7.000 millones provenientes de los restantes departamentos. En Tarija, Potosí y Chuquisaca, la historia se repite: presupuestos millonarios que se evaporan en consultorías y obras menores antes de llegar a los estantes de las farmacias estatales.

La verdadera "cereza" de este pastel es la Caja Nacional de Salud (CNS). Con un presupuesto que supera los Bs 6.000 millones, la CNS maneja ella sola casi lo mismo que varias gobernaciones juntas, condenando al asegurado a filas eternas y desabastecimiento crónico de medicamentos básicos.

Si sumamos la administración de las regiones y la CNS, el monto bajo control político supera los Bs 25.445 millones. Esta fortuna podría garantizar un sistema de salud de primer mundo, pero se diluye en una red de contratos de cemento y favores políticos que el ciudadano solo ve pasar desde la puerta de una emergencia.

El contraste es desgarrador: según informes de auditoría social, con lo que se pierde en ineficiencia burocracia se podrían construir y equipar 40 hospitales de cuarto nivel en un solo año. Hoy, un hospital de tercer nivel en el país clama por equipos básicos mientras las alcaldías gastan fortunas en publicidad institucional.

Los candidatos que hoy caminan por las calles prometiendo "progreso" evitarán hablar de estos números. Saben que es más rentable entregar un trofeo en una cancha de barrio que gestionar un sistema de salud complejo que no permite fotos de inauguración diarias para las redes sociales.

La "política del pasto sintético" ha mutado en una administración experta de la miseria ajena. El presupuesto se utiliza para mantener estructuras de poder en lugar de contratar los especialistas médicos que hoy prefieren migrar por la falta de ítems y salarios dignos.

Estamos ante una democracia de fachadas. Los 25.445 millones son el botín que se disputarán en las próximas urnas. El ciudadano debe preguntarse: ¿Cuántas canchitas más valen la vida de un familiar que no encontró atención médica oportuna?

La danza de los ceros continúa y la cuenta la pagamos nosotros. Mientras el presupuesto general dice priorizar la salud, los hechos demuestran que la prioridad real es el aparato político. Los 25.000 millones están sobre la mesa y el banquete es solo para los que buscan el poder.

El Dato de Cierre: Los Bs 25.445 millones equivalen a regalarle más de Bs 2.100 a cada ciudadano boliviano. En lugar de eso, te darán un discurso, una bandera y otra canchita de barrio. ¿Te alcanza con eso?


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