- Destacadas
- 2026-02-26
Loading
[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]
Cuerpo: La gira de Rodrigo Paz por Estados Unidos y Chile no es solo un viaje diplomático, es el sello final del aislamiento de su compañero de fórmula. Tras la vigencia del Decreto Supremo 5552, el Presidente ha logrado lo impensable: viajar al exterior habiendo despojado a Edmand Lara de su prerrogativa constitucional de mando efectivo. Mientras Paz estrecha manos con Donald Trump y asiste a la posesión de José Antonio Kast, Lara queda reducido a un "vicepresidente de acera", sin llaves del presupuesto ni control sobre el gabinete de ministros.
Bajo la lente de la Mesa de Análisis, esta maniobra administrativa ha convertido la sucesión interina en un cascarón vacío. Al transferir el soporte operativo al Ministerio de la Presidencia, Paz ha blindado su ausencia para que Lara no pueda tomar decisiones de Estado en su ausencia. Es una cohabitación rota donde el mandatario busca el brillo externo para ocultar que en casa ha tenido que intervenir la Vicepresidencia para evitar que su propio aliado le arrebate el protagonismo.
La respuesta de Lara ha sido el refugio en el activismo: abrir las puertas de su oficina para recibir denuncias ciudadanas y transmitirlas en vivo. Ante la imposibilidad de ejercer el mando desde el escritorio presidencial, el Vicepresidente ha decidido vigilar el Palacio desde la puerta, convirtiéndose en un fiscalizador de los mismos funcionarios que ahora le niegan el saludo. Es el espectáculo de un binomio de papel donde uno viaja por prestigio y el otro se queda contando las grietas de la gestión.
Este quiebre institucional deja a Bolivia con una acefalía moral en la cúpula. Mientras el Presidente se alinea con el eje conservador de Miami, Lara se alinea con la queja del ciudadano de a pie, desnudando la corrupción interna que el gabinete de Paz intenta tapar con decretos de reestructuración. El viaje es la excusa perfecta para consolidar un destierro interno que deja a Lara como un extraño en su propia oficina, obligado a buscar en la calle la autoridad que le quitaron por decreto.
Queda claro que la gira internacional es la culminación de un plan de asfixia política. Paz se toma la foto del poder en el norte, pero deja en La Paz a un fiscalizador herido y confundido que ha prometido exponer cada factura y cada irregularidad que pase por sus manos. El binomio ya no existe; lo que queda es un Presidente que huye de la crisis interna y un Vicepresidente que se queda para vigilar que no se lleven hasta los muebles durante la ausencia del titular.
El Dato de Cierre: Paz viaja con la tranquilidad de haber dejado a un Vicepresidente sin firma, pero con la cámara encendida para denunciar al gabinete.