Jueves 26 de febrero 2026

Modernización con exclusión digital

Apagón analógico: 4 de cada 10 televisores en el eje quedarán en negro el 30 de mayo



216 vistas

[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]

La transición hacia la Televisión Digital Terrestre (TDT) en Bolivia ha entrado en su cuenta regresiva final, pero con un alto costo para el ciudadano de a pie. El próximo 30 de mayo, las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz apagarán su señal analógica, dejando en la oscuridad informativa a casi el 40% de los hogares que aún dependen de tecnología antigua. Lo que el Gobierno presenta como un salto tecnológico, se traduce en la práctica en una exclusión silenciosa para miles de familias que no cuentan con los recursos para actualizar sus equipos.

Bajo la lente de la Mesa de Análisis, el simulacro nacional convocado para este sábado de 10:00 a 14:00 será la prueba de fuego de una brecha digital ignorada. Durante cuatro horas, los canales del eje troncal dejarán de transmitir su programación habitual para mostrar mensajes informativos, revelando la fragilidad de un parque de televisores que el Estado dejó en el olvido. Se estima que 4 de cada 10 hogares en las ciudades principales verán una pantalla con "nieve" o mensajes de error, confirmando que la gratuidad de la televisión abierta ahora tiene un peaje tecnológico.

Sin embargo, desde la otra acera, la ATT defiende la medida asegurando que la señal digital ofrece alta definición (HD) y mayor variedad de canales sin costo mensual. Pero la trampa reside en el hardware: quienes posean televisores analógicos o modelos anteriores a 2014 sin sintonizador ISDB-Tb, deberán erogar entre Bs 150 y Bs 300 en decodificadores y antenas UHF. En un contexto de crisis económica y falta de divisas, obligar a la población a este gasto extra para ejercer su derecho a la información es, en esencia, un impuesto indirecto a la comunicación.

La falta de un plan de subsidios para la adquisición de decodificadores en sectores vulnerables profundiza la desigualdad. Mientras las clases media y alta ya transitaron al cable o Smart TVs, el apagón golpea desproporcionadamente a las periferias y barrios populares del eje troncal. El simulacro del sábado no solo es una prueba técnica para las estaciones de televisión, sino el anuncio oficial de que la información gratuita por aire dejará de ser accesible para quien no tenga capacidad de consumo tecnológico inmediato.

La industria televisiva ha cumplido con el 75% de la migración técnica, pero el televidente ha quedado rezagado en la planificación estatal. La obsolescencia programada por decreto obligará a un recambio masivo de equipos o a la compra de accesorios que hoy escasean o suben de precio en los mercados populares. Es una modernización forzada que no toma en cuenta la realidad del salario mínimo ni el encarecimiento de los productos importados que ahora se vuelven indispensables para "no quedar a oscuras".

Esta transición, que ha sido postergada en varias ocasiones desde 2019, llega en el momento de mayor presión sobre el bolsillo del boliviano. La ATT insta a la población a "prepararse", pero no ofrece alternativas para aquellos hogares donde el televisor de tubo sigue siendo la única ventana al mundo. El apagón del 30 de mayo marcará el fin de una era, pero también el inicio de una nueva forma de exclusión donde el acceso a la verdad oficial y al entretenimiento dependerá de tener un sintonizador digital homologado.

Al cerrar este análisis, queda claro que el sábado será el "día del silencio" para millones. El simulacro expondrá la desconexión entre la ambición técnica de los reguladores y la capacidad adquisitiva de la población. Mientras el Gobierno celebra la nitidez de la imagen digital, miles de ciudadanos se preparan para ver cómo su patrimonio tecnológico se convierte en chatarra de un plumazo, a menos que logren financiar la costosa entrada a la modernidad que el Estado les impone.


Más contenido de Destacadas

Anuncio