Miércoles 04 de marzo 2026

Desmantelamiento del Estado tranca

Ultimátum a la burocracia: el Gobierno aniquila 60 leyes para salvar la coparticipación



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El presidente Rodrigo Paz ha decidido pasar a la ofensiva para salvar el pacto del 50/50, anunciando una purga normativa sin precedentes en la historia reciente. Desde Sucre, el mandatario confirmó que su administración procederá a la eliminación de aproximadamente 60 leyes y 40 decretos que hoy actúan como un torniquete administrativo, impidiendo que los recursos lleguen de manera efectiva a los departamentos.

Esta maniobra política se encuentra hoy bajo la lupa de La Mesa de Análisis, donde se interpreta como un control de daños urgente tras las polémicas declaraciones de la viceministra Barrientos. Paz busca recuperar la iniciativa política demostrando que el "Estado tranca" no será un obstáculo para la autonomía, barriendo con un centenar de normas que asfixian el crecimiento regional.

El desarrollo de este anuncio se dio en un escenario estratégico: la Casa Empresarial de Sucre. Allí, ante empresarios y autoridades locales, el jefe de Estado dejó claro que la transferencia de recursos no es un regalo, sino una responsabilidad compartida. El objetivo es que las gobernaciones y alcaldías asuman el mando directo en salud y educación, eliminando la tutela centralista.

Desde la otra acera, los sectores más conservadores de la administración pública y la oposición radical miran con recelo esta "motosierra" legal. Advierten que anular 100 normas de un plumazo podría generar un vacío jurídico peligroso si no se establecen mecanismos de control claros que eviten el mal manejo de fondos en las regiones ahora empoderadas.

Paz fue enfático al señalar que la voluntad de su Gobierno es generar "confianza". Para el mandatario, el 50/50 es un cambio estructural que requiere generar certidumbre en el sector privado y en las instituciones locales, algo imposible de lograr bajo el actual entramado de leyes que priorizan el control burocrático sobre la ejecución.

En el marco de esta reestructuración, se espera que la gestión de recursos estratégicos, incluyendo los derivados de los carburantes, pase por un filtro de mayor agilidad. La idea es que la burocracia paceña deje de ser el filtro que decide el destino de cada centavo, permitiendo que la autonomía financiera sea una realidad tangible en el corto plazo.

La reunión interinstitucional en la capital del Estado marca un punto de quiebre. Mientras en Santa Cruz el gobernador Camacho amenazaba con el retiro, Paz responde desde Chuquisaca con un plan de descentralización radical. Es una apuesta alta: o se simplifica el Estado o el pacto social con las regiones terminará de quebrarse.

El equipo jurídico del Palacio ya trabaja en la identificación precisa de estas "trabas". Según fuentes del gabinete, muchas de estas leyes datan de épocas donde el centralismo era la única forma concebible de gobierno, y hoy resultan obsoletas para un país que demanda respuestas inmediatas en sus fronteras agrícolas y centros urbanos.

Para el ciudadano común, la promesa de eliminar 100 normas suena a libertad de gestión. No obstante, el desafío de Paz será convencer a un Congreso fragmentado para que acompañe la derogación de las 60 leyes, en un ambiente legislativo donde cada coma suele ser objeto de una negociación política desgastante.

El desenlace de esta ofensiva normativa definirá el éxito o el fracaso de la gestión de Rodrigo Paz. Si logra aniquilar la burocracia prometida, el 50/50 dejará de ser una consigna de campaña para convertirse en el nuevo motor económico de Bolivia. El tiempo corre y las regiones ya no aceptan más excusas de "Estado tranca".

El Dato de Cierre: El plan de anulación normativa de Rodrigo Paz representa el recorte burocrático más grande desde la recuperación de la democracia, afectando directamente a 100 instrumentos legales vigentes.


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