Miércoles 11 de marzo 2026

NUEVAS RELACIONES ENTRE BOLIVIA Y CHILE

La alianza del Pacífico: Paz y Kast sellan pacto de 5.000 millones de dólares en plena investidura



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Bolivia y Chile han decidido que la economía pesa más que el resentimiento histórico. Tras casi medio siglo de frialdad diplomática, el presidente Rodrigo Paz y el recién posesionado José Antonio Kast han marcado este 11 de marzo como el día en que la realpolitik sustituye a la nostalgia marítima.

Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, este acercamiento no es una casualidad romántica, sino un salvavidas financiero. Paz llega a Santiago con un respaldo de 4.500 millones de dólares del BID bajo el brazo, que sumados a los acuerdos de logística portuaria y transporte, pretenden inyectar 5.000 millones a la alicaída economía nacional.

El pacto se centra en el Corredor Bioceánico. Bolivia ofrece a Chile una ruta directa hacia los mercados de Brasil, convirtiendo al territorio nacional en el "puerto seco" que Kast necesita para asegurar su hegemonía comercial en el Cono Sur.

Desde la otra acera, los sectores más radicales del nacionalismo boliviano ya tildan el encuentro de "traición", cuestionando si este pragmatismo económico significa el entierro definitivo de la reivindicación marítima en los foros internacionales.

La cifra de los 5.000 millones se desglosa en infraestructura vial, integración energética y la modernización de los pasos fronterizos para frenar el contrabando, un tema que obsesiona a la agenda de seguridad de Kast.

Para Bolivia, el acceso a los puertos de Arica y Antofagasta dejará de ser una disputa de tratados para convertirse en una transacción de servicios. El objetivo es que la soya y los minerales fluyan sin las trabas burocráticas que castigaron al exportador boliviano por décadas.

En el ámbito político, ambos mandatarios han acordado la reposición de embajadores, un paso que no se daba desde que las negociaciones de Charaña fracasaron en la década de los 70, dejando a ambos países en un limbo de consulados.

Este nuevo eje de derecha en la región busca aislar las influencias del eje atlántico, consolidando un bloque comercial que priorice la inversión privada y la seguridad jurídica por encima de las ideologías populistas de antaño.

La urgencia de Paz por obtener divisas y la necesidad de Kast por controlar la frontera han creado el escenario perfecto para un matrimonio de conveniencia que el ciudadano de a pie sentirá directamente en su bolsillo.

El éxito de este pacto dependerá de que los bloqueos internos en Bolivia no dinamiten la confianza de los inversores chilenos, quienes ven en este corredor la vía más rápida para conectar el Pacífico con el corazón de Sudamérica.

El Dato de Cierre: Bolivia y Chile no tenían embajadores desde 1978; hoy, el flujo de 5.000 millones de dólares ha logrado lo que la diplomacia no pudo en 48 años.


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