Jueves 12 de marzo 2026

FIN DEL CULTO A LA PERSONALIDAD

Senado ordena extirpar el busto de Evo Morales del Congreso en 72 horas



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En un acto de purga simbólica sin precedentes, la Cámara de Senadores ha decidido que el busto de Evo Morales ya no tiene lugar en el Palacio Legislativo. Con el respaldo de más de dos tercios, se ha dictado la sentencia final para una escultura que, desde 2011, rompió la tradición republicana de no entronizar presidentes vivos en el Congreso.

Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, este retiro no es un simple trámite administrativo, sino una señal de que el ciclo de idolatría política ha terminado. La resolución es tajante: le dan 72 horas al Oficial Mayor para que borre el rastro de bronce de quien fuera el dueño absoluto de esa misma Asamblea durante casi 14 años.

La escultura fue instalada en la gestión 2011-2012, en pleno apogeo del poder azul, cuando el Congreso funcionaba como una oficina de registro para las órdenes del Ejecutivo. Hoy, ese mismo espacio decide que ningún mandatario, por más "histórico" que se crea, merece un monumento en el lugar donde reside la soberanía popular.

Desde la otra acera, los leales al caudillo denuncian un acto de "venganza política" y un intento de borrar la historia. Sin embargo, la resolución es clara al prohibir no solo el busto actual, sino cualquier intento futuro de reingresar imágenes de Morales a los pasillos del antiguo Palacio Legislativo.

La instrucción para el Oficial Mayor, Javier Zárate, incluye la logística necesaria para que el retiro sea definitivo. Se acabó la era en la que los legisladores debían pasar frente al rostro de un líder para entrar a sesionar; el Senado ha decidido restaurar la neutralidad institucional que se perdió hace una década.

Este movimiento legislativo ocurre en un momento de extrema debilidad para el ala evista, que ve cómo sus símbolos de poder son removidos uno a uno. El plazo de 72 horas añade una dosis de urgencia que humilla al entorno del expresidente, marcando el fin de una era de sumisión simbólica.

El segundo secretario, Julio Romaña, leyó la resolución que pone candado a cualquier "reingreso" de la escultura. Es una medida de protección para evitar que, en futuros cambios de marea política, el busto vuelva a ocupar un sitial que nunca le correspondió por tradición republicana.

Analistas sugieren que este es el preámbulo de una limpieza más profunda de la iconografía del pasado régimen en instituciones públicas. Si el Congreso, que es el corazón de la política, se atreve a extirpar al caudillo, el resto de los ministerios y oficinas estatales podrían seguir el mismo camino.

El Dato de Cierre: El busto permaneció 15 años en un Congreso que históricamente jamás tuvo imágenes de presidentes; hoy su retiro marca el retorno a la sobriedad republicana.


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