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- 2026-03-12
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La estatal petrolera enfrenta una crisis de confianza sin precedentes tras registrarse más de cuatro mil reclamos formales por daños mecánicos vinculados a la calidad del combustible.
Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, los usuarios denuncian que están pagando precios internacionales por carburantes que no cumplen con los estándares mínimos de pureza.
Los propietarios de vehículos modernos son los más afectados, reportando fallas críticas en sistemas de inyección y motores totalmente inutilizados tras cargar en surtidores autorizados.
Desde la otra acera, YPFB sostiene que los incidentes son aislados y que los controles de calidad en las plantas de almacenaje se cumplen bajo normativa técnica vigente.
Sin embargo, la masividad de las denuncias sugiere un problema sistémico en la cadena de importación y distribución que el gobierno de Rodrigo Paz no ha logrado fiscalizar.
Mecánicos especializados advierten que el uso de estos carburantes genera una corrosión acelerada, obligando a reparaciones que superan los mil dólares por vehículo.
El sector del transporte pesado ya se declaró en emergencia, exigiendo que la estatal asuma el costo de las reparaciones y la reposición de las unidades varadas.
La falta de transparencia en la procedencia de los lotes de gasolina y diésel alimenta la sospecha de que se está importando combustible de baja categoría para ahorrar divisas.
Ante el silencio administrativo, las asociaciones de consumidores preparan una demanda colectiva contra el Estado por daños y perjuicios al patrimonio privado.
El impacto económico es devastador para quienes dependen de su herramienta de trabajo, en un escenario donde la logística nacional ya está al límite de su capacidad.
El Dato de Cierre: Solo en Santa Cruz y La Paz se concentra el 70% de las quejas por daños mecánicos severos registrados este mes.