Lunes 16 de marzo 2026

No se acogió a la quinta enmienda

Marset declara: Preludio de la caída de sus socios y protectores políticos



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El escenario de impunidad que rodeaba al uruguayo ha sufrido una fractura irreversible. Tras su entrega a la justicia estadounidense, Sebastián Marset ha decidido no acogerse al silencio, iniciando un ciclo de declaraciones que amenaza con desmoronar su estructura de apoyo.

Bajo la lupa de La Mesa de Análisis, este giro representa una estrategia de supervivencia técnica para reducir una posible cadena perpetua. En el sistema federal de EE. UU., la única moneda de cambio aceptada es la delación de los niveles superiores y protectores.

El viceminista de Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, confirmó en una entrevista exclusiva con Erbol que el detenido ya está prestando declaraciones. Esta confirmación oficial liquida cualquier esperanza de lealtad criminal que sus antiguos socios pudieran albergar.

La información entregada por el procesado se encuentra custodiada en una "caja" de seguridad internacional. Este protocolo garantiza que los datos sobre el tráfico de sustancias controladas y lavado de dinero no sean manipulados por la corrupción anclada en la región.

Desde la otra acera, la incertidumbre se apodera de quienes facilitaron su estancia y fuga en territorio boliviano. El fin del pacto de silencio implica que los nombres de los protectores políticos están siendo grabados en expedientes de la justicia gringa.

Marset está acusado de conspiración y de intentar legitimar ganancias ilícitas mediante envíos masivos hacia Europa. Su decisión de hablar sugiere que el esquema de protección que antes le permitía cierta impunidad ha desaparecido por completo.

La caída de sus socios parece ser solo cuestión de tiempo conforme avance la verificación de sus testimonios. El "ventilador" se ha encendido en el Norte y el aire que sopla trae consigo el eco de futuras extradiciones y procesos judiciales de alto nivel.

En el sistema federal de EE.UU., nadie declara "gratis": lo hace para reducir su sentencia entregando a quienes están por encima o a los que facilitaron su impunidad.


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