Sábado 29 de agosto 2026

CRISIS DE LIQUIDEZ INTERNACIONAL

Quiebra financiera del Estado provoca desabastecimiento de carburantes



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La promulgación del Decreto Supremo N.º 5683 por el presidente Rodrigo Paz Pereira encendió las alarmas fiscales al duplicar de Bs 1.000 millones a Bs 2.000 millones los fondos del Tesoro General de la Nación (TGN) para YPFB. El ajuste financiero expone de forma directa que el país enfrenta una severa falta de liquidez. La medida desmiente de forma rotunda el discurso oficial de que la falta de combustibles respondía únicamente a un problema logístico o de verificación de calidad.

Las declaraciones de las autoridades nacionales caen por su propio peso ante la realidad de los surtidores de todo el territorio. El pasado 23 de junio, el propio presidente de la República afirmó ante la prensa que el desabastecimiento no era un problema económico sino un retraso técnico por el control de calidad de las cisternas. Semanas después, el presidente de la estatal petrolera, Sebastián Daroca, ratificó ante el Comité Pro Santa Cruz que los dólares estaban garantizados y prometió normalizar el suministro en 48 horas.

Sin embargo todo esto se cayó con el paso del tiempo cuando los problemas por la escasez de carburantes seguía y se prolongaba en todas las ciudades del país. Ya nls e trataba de un problema logístico como dijeron, sino de la falta de dólares para importar combustibles.

La inyección de emergencia al TGN desnuda la insolvencia del modelo energético nacional, confirmando que el desabastecimiento crónico responde a la incapacidad real del Estado para honrar sus compromisos de pago con los proveedores internacionales.

📌 MÉTRICAS DEL COLAPSO EN LA IMPORTACIÓN DE ENERGÉTICOS

  • 💰 USD 500 millones: Deuda acumulada del Estado con las empresas encargadas de importar combustibles.
  • 🏦 USD 600 millones: Fondo total remanente que el Gobierno afirmó tener disponible para compras externas.
  • 🛢️ 33 días de consumo: Tiempo máximo de abastecimiento nacional que se cubre con los seiscientos millones de dólares.
  • 📉 Bs 2.000 millones: Equivalente a escasos 287 millones de dólares que solo cubren un parche de dos semanas.

La cruda verdad contable destruye las proyecciones gubernamentales y evidencia el rumbo perdido de la administración pública. Un análisis técnico basado en los precios del mercado internacional revela que con un fondo de USD 600 millones se pueden adquirir un máximo de 600 millones de litros de carburante. Tomando en cuenta que el consumo nacional promedio asciende a 18 millones de litros diarios, dicho presupuesto se extingue por completo en poco más de un mes de operaciones.

Al trasladar la operación al nuevo techo presupuestario fijado por decreto, los Bs 2.000 millones asignados representan apenas 287 millones de dólares al tipo de cambio oficial. Este monto marginal solo alcanza para comprar 287 millones de litros de diésel y gasolina, un volumen insignificante que apenas garantiza el suministro del país por un periodo máximo de 15 días calendario.

El trasfondo de esta asfixia económica radica en que Bolivia se quedó sin fuentes reales de ingreso de divisas norteamericanas. La histórica renta petrolera desapareció debido al desplome de la producción y la escasa venta de gas natural hacia los mercados de exportación de la región. A este escenario crítico se suma la contracción drástica de las exportaciones no tradicionales y las trabas crediticias que bloquean el ingreso de dinero fresco.

La desesperación financiera obligó al Poder Ejecutivo a recurrir a medidas de alto impacto social, como la fijación del diésel a Bs 18 para grandes consumidores. Esta tarifa, rechazada de forma unánime por el sector agropecuario y el transporte pesado, detonó una ola de protestas y bloqueos indefinidos de carreteras en las rutas troncales.

La tensión escaló a niveles extremos en el oriente boliviano, registrándose un duro bloqueo en el puente San Pablo tras una fuerte gasificación policial. La intervención de las fuerzas del orden dejó decenas de camiones y flotas de pasajeros varados sobre la capa asfáltica, masificando el malestar de los transportistas.

La parálisis en las carreteras demuestra que los sectores productivos ya no toleran las promesas de normalización de las autoridades. El país se encuentra en un punto de quiebre donde la escasez de combustible ya no se puede tapar con discursos logísticos. Las filas kilométricas en las estaciones de servicio son el reflejo físico de las cuentas vacías del Estado.

El Dato de Cierre: El incremento presupuestario por decreto confirma que el desabastecimiento es un problema de quiebra financiera y falta de dólares, no de logística.



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