Viernes 03 de abril 2026

Dadme un punto de apoyo y...



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Cuando se pide y se ofrece algo a cambio, importa mucho lo que se demanda y -tal vez mucho ms- lo que se compromete. En esta vida se pide de todo y a cada momento. Hay pedidos de toda ndole, sin duda, pero tal vez uno de los ms famosos fue el que en el siglo III antes de Cristo pronunci un matemtico, fsico, ingeniero, inventor y astrnomo griego llamado Arqumedes: Dadme un punto de apoyo y mover el mundo. Lo dijo al formular el principio matemtico de la Ley de la Palanca, que explica cmo una gran piedra puede ser movida fcilmente por un largo palo que la apalanca, cuando hay un apoyo.

Guardando las distancias del caso, recuerdo que -empezando mis primeras lides en el campo del comercio exterior, hace casi 25 aos y otros tantos kilos menos- un exitoso empresario boliviano me dej pensando cuando me dijo que a l no le interesaba recibir favores del Estado, sino que solo se le asegurara la existencia de un mercado para vender. Esto equivaldra a: dadme mercado y generar empleo. Tanto mercado interno, como mercado externo.

Aos ms tarde escuch a alguien decir que no hay incentivo ms barato que un Estado pueda dar, que seguridad a la inversin.

Desde entonces no dej de preguntarme -si la previsibilidad y el acceso a un mercado, y si la calidad del entorno no dependen de lo que puedan hacer el productor y el exportador, al ser stos igual que sus trabajadores receptores de las polticas pblicas, por qu no garantiza el Estado la seguridad jurdica y los mercados para que haya ms inversin, produccin, abastecimiento interno, exportaciones y con ello buenos y sostenibles empleos, y todo esto dentro de la legalidad, la formalidad y las reglas del mercado?

Un dicho reza: quien pide poco es un loco y yo digo: piden mucho los productores cuando reclaman seguridad jurdica para la tierra y las concesiones forestales, o en general para sus inversiones industriales? Es pedir demasiado acaso, que acabe la ilegal y desleal competencia del contrabando en el mercado interno, como en el caso de la ropa usada?

Es una exageracin reclamar por un precio que no siendo verdaderamente justo para el productor lo desestimule a seguir invirtiendo y arriesgando, con la consecuencia de tener que importar el da de maana mucho ms caro lo que se supona que se quera forzar a producir ms barato en el pas, como ha ocurrido con el maz?

O, como en el sector de la confeccin textil, resulta extravagante reclamar porque los machacones ofrecimientos que nos hacen diferentes pases -Venezuela, Brasil y Argentina, por citar tres ejemplos- no se traducen en compras concretas, y  al no pasar de ser mercados expectaticios ocasionan prdidas econmicas y descalabros humanos?

Cuando ni lo uno ni lo otro se cumple, cmo apalancar entonces el desarrollo del pas?

Si la demanda generalizada por un entorno que garantice a largo plazo la inversin nacional y extranjera, para que el giro productivo fructifique, son reglas claras de juego; si el pedido a gritos en el Oriente es que acabe el avasallamiento a predios agrcolas productivos; y si en el Occidente los confeccionistas claman por mercados seguros dnde poder vender bien el fruto de su esfuerzo, estarn los productores pidiendo una entelequia como Arqumedes -ofreciendo una quimera a cambio- o ms bien un mnimo de apoyo del Estado como para que Bolivia crezca ms, recupere su soberana alimentaria y haya ms empleos dignos? Qu dice Ud.?
* Economista y Gerente General del IBCE