Jueves 07 de mayo 2026

La justicia se rebela ante la impostura



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Cmo sera maana, cuando los que ahora gritan alabanzas, le piden favores, le rinden honores y declaran a los cuatro vientos que no hay otro lder ms grande ni magnnimo que l, haya cado del pedestal donde se sita?

Pueden ser otros, de aquellos que antes hacan lo mismo con Gonzalo Snchez de Lozada y ahora, los mismos y los nuevos incorporados a los tiempos que corren, se sienten fuertes y protegidos, exigen su cuota parte por ser como son y se han convertido en voceros, vocingleros y opinadores del oficio y beneficio que calculan cada fin de mes.

Fueron largos aos, desde aquel 1985 en el que Snchez de Lozada comenz con su nueva forma de hacer poltica. Agudo, fro y decidido a llevar a cabo un proceso continuo de liberalizacin de la economa, sin dejar los rasgos prominentes del nacionalismo revolucionario, introdujo el humor en la poltica acartonada que caracteriz a los Jefes del MNR. Y se convirti en el icono poltico que rodearon, muchos de los que ahora le escupen en el rostro.

Yo no estuve entre los aduladores, sino entre quienes le combatan. Fui preso por haber resistido el D. S. 21060, me autoexiliaron obligndome a salir del pas y supe de los sinsabores del exilio con mis dos hijos pequeos y una esposa de un temple que pocas mujeres tienen.

As que no soy sospechoso de ser su amigo. Y nunca lo hubiera conocido de no mediar el acuerdo que decidi hacer Manfred Reyes Villa con l. En ese momento haba que decidir ser parte del descalabro histrico actual o apoyar la democracia que se vena abajo. Ese fue el error de Manfred, tomar partido por la democracia y junto con l, yo, Kuajara y su hermano Erick.

Durante los das de la subversin masista, acompaada del lumpen alteo, soliviantada desde el propio vientre y desde el exterior, una tarde me entregaron un Decreto para la firma en la residencia de San Jorge, el cual daba garantas a los choferes que deban trasladar gasolina de Senkata a la ciudad de La Paz. Ese fue el Decreto que firm junto con Kuajara y Erick. Y esa es la prueba que esgrime el Fiscal para acusarme de genocidio, aduciendo que ese Decreto ocasion la masacre del El Alto, cuando todos saben que los cados se produjeron en Ro Seco, donde la turba trat de asaltar propiedad privada y unos soldados asustados comenzaron a disparar.

Eso es todo lo que tiene la Fiscala para demostrar genocidio, no hay otra prueba, todo lo dems es un fraude montado alrededor de este decreto. Con esta pobre prueba se ha llevado a cabo un juicio montado con sentencia adelantada. El juicio de Octubre es el resultado de la traicin de Carlos Diego Mesa Gisbert, que habiendo sido parte fundamental del gobierno de Snchez de Lozada, se lav las manos, y dio curso a una amnista parcial a los verdaderos causantes de la muerte de alteos, que hoy da figuran como, Presidente,  diputados, senadores y concejales municipales. Esta es la cruda verdad. El juicio y los pedidos de extradicin, solo han sido distractivos del gobierno, que siempre supo que no tena ni tiene argumentos jurdicos slidos que demuestren sus acusaciones. Solo la necesidad poltica de tener a quien enrostrarle la culpa de todo lo que no saben hacer y de toda su incapacidad para gobernar es lo que hace que se mantenga viva la imagen de Gonzalo Snchez de Lozada.

Por eso el resultado del anlisis jurdico que han efectuado en el Per, en Espaa, en Estados Unidos, en Paraguay y Brasil es que solo existe una persecucin poltica, de fines polticos y objetivos iguales, sin base legal que demuestre, genocidio, peculado, y toda la cadena de acusaciones como serpentina sin fin, que se procesan para dar la impresin de que se est haciendo lo posible por hacer justicia

Este es el gobierno de la fachada, del escenario donde se muestra lo que conviene porque la realidad es otra, es tan fea que no quieren verla ni ellos mismos. No tienen programa, no tienen objetivos, no tienen polticas, no tienen nada y cacarean como gallinas todos los das, metiendo bulla y marchando por las calles, que es todo lo que saben hacer.

Si tienen un poco de dignidad reconozcan que su origen tiene sangre altea, que su proceso est manchado de sangre y que parece que junto con el narcotrfico no tienen otro camino que la violencia. Por eso all donde hay justicia no caben sus pedidos.