En la segunda parte de la clebre obra de Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha, a escasos das de que su fiel escudero Sancho Panza asuma la gobernacin de la tan prometida Isla Barataria, el caballero andante le imparte una serie de consejos que lo orienten por el difcil camino de la vida y de la administracin pblica.
A 400 aos de ser escrita esa magistral obra, no nos cansamos de admirar la lucida inspiracin del literato al interpretar tan fielmente la naturaleza humana y sus valores. De forma que sus recomendaciones cobran una actualidad sorprendente, especialmente cuando las extrapolamos a escenarios en que nos toca vivir al presente, y cuando estas apuntan al comportamiento que debe observar su fiel escudero, que como es sabido, procede de una cuna humilde de campesinos y est presto a asumir obligaciones de gobernador de una isla y es cuando el hidalgo caballero pasa del idealismo que lo caracteriza al ms puro realismo y Sancho, al contrario, del realismo a una forma de pensamiento que muchas veces se confunde con el idealismo.
Hemos extractado para este pequeo artculo, algunos consejos que nos han parecido tan sabios y clarividentes, que nos obligan a echar mano de ese manido clich de las pelculas que reza: cualquier parecido a la realidad es mera coincidencia.
Has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el ms difcil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldr el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey, que si esto haces, vendr a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideracin de haber guardado puercos en tu tierra Ese sabio consejo no significa un desdn hacia los orgenes humildes, sino una advertencia para los soberbios que olvidan su pasado en el momento de actuar.
Oh hijo!, has de temer a Dios: por que en el temerle est la sabidura, y siendo sabio se supone que no podra errar en nada. Ello supone dejar de lado el orgullo personal y permitir la presencia de un ser superior que le ayude al desempeo exitoso de la funcin que la sociedad le encomend. Pelearse con Dios no es signo de machismo!
Nunca te gues por la ley del encaje (Ley del embudo) que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos
Si trajeres a tu mujer contigo (porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estn sin las propias), ensala, doctrnala y desbstala de su natural rudeza, porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una mujer rstica y tonta Esto parece que Cervantes escribi pensando ya en La Paz, como el destino que le solicit al Rey de Espaa.
Finalmente, Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la aadidura de las malas razones En esta sentencia se supone que el hidalgo recomienda que al que lo tienes preso, o lo torturas hasta morir, no se lo debe reprender con palabras: con lo primero es ms que suficiente sin necesidad de acostumbrase a utilizar una soez y procaz Coprolalia que, de acuerdo a la Real Academia de la Lengua, es la tendencia patolgica a proferir obscenidades.