Jueves 05 de noviembre 2026

Agridulces remesas



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Según el Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas hacia América Latina y el Caribe en los últimos cinco años promediaron 60.000 millones de dólares. El Banco Central de Bolivia reportó que el país recibió remesas por 1.000 millones anuales en igual lapso. Cifras impactantes para la región -no solo para México que se lleva la flor- sino también para una pequeña economía como la boliviana.

Recibir ingentes remesas puede ser una dulce noticia para los gobiernos, pero de sabor agridulce para los que las mandan y quienes las reciben, porque solo quien está en tal situación puede entender la doble connotación de las mismas.

¿Qué son las remesas? De forma sencilla y para ejemplo, son una fracción de los ingresos que los bolivianos mandan al país desde las naciones a las que emigraron para trabajar. Un trabajo que -a diferencia de los años ´70 cuando hubo una fuga de cerebros a países desarrollados que pagaban muy bien a los profesionales- hoy implica el ocuparse de tareas básicas como: servicio doméstico, cosecha agrícola; minería; albañilería, plomería, mecánica, seguridad, etc., y ni qué decir del cuidado de niños y ancianos, que hasta gente profesional lo debe hacer por necesidad.

Un trabajador boliviano que envía remesas -por definición- ha dejado su país para buscar mejores condiciones de empleo que su Patria no le ha podido dar. Es alguien que sufre porque se ha visto forzado a dejar a su familia, sus amigos y su tierra para probar mejor  suerte en otro país, sacrificándose para poder sustentar a los suyos en Bolivia.

Ahora, los números son fríos, los promedios mentirosos y hay cifras que sin ser necesariamente falsas, resultan engañosas. Por ejemplo, que lleguen 1.000 millones de dólares de remesas anuales ayuda a dinamizar la economía, pero ¿a qué costo?

El exitista dirá que para Bolivia está muy bien pues ¡entraron mil millones! Pero, ¿qué del trabajador que sufre afuera por ello, y qué de los jóvenes y niños que siendo huérfanos funcionales acá, sin el cuidado de sus padres se pierden, se drogan, emborrachan, prostituyen, delinquen y llegan a ser víctimas de violación hasta de sus propios familiares? La falta de mejores oportunidades de empleo está afectando a la base misma de la sociedad.

Cuando a un padre o una madre le ofrecen un buen pago afuera, se arriesga y emigra por la necesidad del trabajo, aunque luego acabe en situación de esclavitud como se ha dado en muchos casos. De tener un empleo digno en el país, con seguridad que ni lo intentarían.

(*) Economista, Magíster en Comercio Internacional
Facebook.com/GaryAntonioRodriguez
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 8 de mayo de 2013