Jueves 05 de noviembre 2026

Como para seguir soñando...



188 vistas

Me considero privilegiado de poder estar en contacto con la economía real, para poder opinar con propiedad sobre las cosas buenas o malas de ésta. A Dios le agradezco por ello, pues luego de más de cinco lustros de trabajo, puedo relatar los hechos con la subjetividad de mis ideas, pero respaldado también por la objetividad de los datos.

Hace poco visité una imponente industria del sector de la galletería y pude constatar sus grandes progresos, comparada a la que conocí hace como 20 años atrás.

No exagero si digo que me sentí como en otro mundo cuando antes de entrar a la fábrica, el riguroso protocolo de inducción sobre seguridad al que fui sometido (charla explicativa, cambio de calzados, requisa de materiales metálicos, tapones para mis oídos) sumado a la rigidez del protocolo de higiene (vestirme de blanco, cubrir toda mi cabeza, usar barbijo, desinfectarme las manos) me dio la impresión de estar ingresando a la mismísima NASA.

Instalada sobre una superficie de 60.000m2, la industria que les refiero trabaja con tecnología de punta, las mejores máquinas y los más altos estándares de calidad internacional, haciéndola una de las más importantes del rubro en Latinoamérica. 

Diariamente, 70.000 cajas de sus productos se trasladan por medio de una impresionante red de cintas transportadoras aéreas de más de un kilómetro de extensión ¡solo para llegar a los almacenes dentro de la propia empresa!

Luego de casi dos horas de recorrer sus instalaciones, supe que si se hiciera una “fila” con las galletas “wafer” consumidas durante la gestión 2012, se lograría una distancia de 10.000 km -dicho de otra forma- casi el diámetro de la Tierra, de polo a polo. ¡Y eso que hablamos tan solo de una línea de producción, de las 14 que tiene!

En un país donde se consumen 200 galletas wafer por minuto, su valía se refleja en que 140 son fabricadas por ella. Pero, más allá del alimento, destaca en su gran impacto social por los 1.000 empleos directos y los 20.000 indirectos que genera gracias a los 7 centros de distribución y 70.000 puntos de venta que abastece.

Comprobar que la suma del calor humano y el calor de sus hornosgeneró el ambiente perfecto para levantarsemejante empresa -así como la masa de sus galletas- fue inspirador.

Hablo de Mabel´s, la empresa que desde 1985 viene demostrando que cuando hay esfuerzo, profesionalismo y calidad, el resultado es el éxito, y -además- que la otra “Bolivia posible” de la que tanto se oye ¡está en Santa Cruz! Como para seguir soñando…

(*) Economista, Magíster en Comercio Internacional
Gary Antonio Rodríguez Álvarez (*)
Facebook.com/GaryAntonioRodriguez
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 12 de junio de 2013