En 1940, el aparato de propaganda de Benito Mussolini recorra las calles de Italia anunciando que "il Duce" hablara esa noche y que todos deban encender sus radios o sus fongrafos.
Setenta aos despus, Hugo Chvez en Venezuela o Cristina Fernndez de Kirchner en Argentina slo ordenaban cadenas nacionales de radio y Tv para hacer escuchar sus discursos por todos los venezolanos y argentinos, respectivamente.
Pero hay ahora maneras y maneras de los gobernantes de llegar a todos los gobernados con sus mensajes, sean o no importantes, sean o no inteligentes.
En Venezuela el finado Hugo Chvez se propuso acabar con los medios independientes y avanz mucho en ese propsito, clausurando algunos canales de TV, comprando otros y amenazando a las emisoras de radio.
Se concentr ese gobernante en los medios audiovisuales, quiz porque sus seguidores, o el pblico objetivo que l persegua, no tena el hbito de la lectura.
En Argentina la seora Kirchner se encontr con una empresa multimedia que est haciendo resistencia a sus propsitos de control, una empresa con las espaldas anchas.
Entonces, ella ha optado por proponer una Ley de Medios para acabar con las voces disidentes, pero para ello deber pasar por encima de la justicia, lo que le est resultando difcil.
En Bolivia las cosas se han hecho de manera diferente. Aqu no hacen falta cadenas de radio y Tv obligatorias para que se escuchen los mensajes de los gobernantes. Los medios han sido comprados por millonarios que llegan del exterior, o dicen venir del exterior, usan dineros trados del exterior, o dicen usar dineros trados del exterior.
Por algn complejo pequeoburgus infiltrado en las filas de los originarios que supuestamente deban dirigir este proceso, se ha llegado a la compra de medios escritos. La masa a la que quiere llegar, hay que admitirlo, no tiene familiaridad con la palabra escrita, pero han sido comprados medios escritos.
No es necesario elaborar leyes de medios, porque el gobierno ha tenido el tino de ir acabando con los principios de la libertad de prensa a travs de leyes paralelas.
Los mensajes llegan a todos, sin necesidad de que se ordene en las calles que la gente escuche la radio o el fongrafo.
El problema de Mussolini en 1940 era que no tena mensaje. Estaba yendo hacia la derrota.
Es decir que se puede tener los medios, se pude improvisar algn mensaje, bien o mal pronunciado, pero no se puede pasar por alto los designios de la historia.
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