Miércoles 11 de marzo 2026

Medio siglo de impostura



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El Nuevo Herald, diario en espaol de Estados Unidos, reprodujo este ltimo domingo un extenso artculo del peridico El Mundo de Espaa publicado bajo el sugestivo titular: La identidad del hombre que mat al Che Guevara, una entrevista con el suboficial mayor jubilado, Mario Tern Salazar, quien la inici desmintiendo la burda propaganda cubana voceada sobre l, como un milagro: los mdicos de la revolucin devuelven la visin en Bolivia al hombre que mat al Che. No No es como se dice. Falso. Yo no estaba ciego, una simple catarata tena, y como estn viendo me han fregado, me han dejado el ojo (derecho) colorado. Nota de redaccin: Y desde entonces, no los puede ver.

Han pasado 47 aos desde aquella que fue una de las pocas victorias obtenidas por nuestras fuerzas armadas contra una invasin extranjera a suelo boliviano, protagonizada por un grupo faccioso comandado por el guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara y, como ningn otro fenmeno similar, resulta que hoy la historia es escrita por los vencidos, haciendo que los invasores gocen de la gloria y los vencedores sufran el escarnio de sus coterrneos.

En ese afn sensacionalista que los entrevistadores buscaban para su artculo, al ensearle la nica foto que la periodista francesa de Paris Match, Michle Ray logr de Tern dos meses despus de la muerte del guerrillero y la public al mundo como: el rostro del verdugo, Mario Tern reconoce que es suya y coincide con las revelaciones realizadas por el Gral. Gary Prado, cuando sobre ese mismo punto afirm: Es l ...Empero, no se le debe culpar de lo ocurrido. Las circunstancias le llevaron a eso... Cuando le sacaron esa foto le hice una recomendacin: No te metas en ese baile, Carajo! Por qu le aconsej que se quedara callado? Para que no hubiera venganza contra lY me hizo caso

Entretanto, maosamente la publicacin del peridico aade a la entrevista la supuesta declaracin que el Che le habra hecho a Tern cuando ste ingres al cubculo donde estaba preso: Usted ha venido a matarme. Pngase sereno, usted va a matar a un hombre,a lo que el Gral. Prado certifica en este acpite: No hubo palabras ni despedidas ni discursos... El propio Tern no hizo nunca una declaracin pblica. Lo dems son elucubraciones. Un gran esfuerzo para crear el mito..., algo que nosotros suponemos, debi ocurrir en la tristemente clebre Cabaa en Cuba, con el centenar de jvenes cubanos fusilados por el propio Che y, donde no hubo cabida a declaraciones ni palabras pstumas.

De todas estas revelaciones y especulaciones slo podemos rescatar una verdad irrefutable. Por razones polticas, los hroes de ayer se han convertido en los villanos de hoy. Los merecidos laureles y honores logrados por ellos en esa victoria que les cost sangre, sudor y lgrimas, les han sido arrebatados por los invasores que,como corolario de esta impostura, siguen disfrutando de esos triunfos en la isla de la felicidad, en medio de una curiosa monarqua comunista que ya lleva medio siglo.