Martes 10 de marzo 2026

Vuelve la Coca Cola a la Cuba libre



141 vistas

Aunque es todava muy prematuro emitir un comentario sobre la reanudacin de relaciones diplomticas entre EE.UU. y Cuba, debido a que su concretizacin, al igual que la revocacin de la ley del embargo vigente, depende todava de la aprobacin del Congreso norteamericano, sujeto al control mayoritario de los republicanos y frreos discrepantes de esta medida, es de suponer que el sorpresivo anuncio del presidente Obama, lejos de intempestivo, ha obedecido a largas y bien meditadas negociaciones que datan: desde el encuentro de ambos mandatariosen Sud frica, durante el sepelio de Nelson Mandela; las reuniones secretas celebradas en Canad y las gestiones emprendidas por el Vaticano, desde la visita del Papa Juan Pablo II a la isla, en enero de 1998.

La gestin realizada por el Vaticano en este histrico acontecimiento fue como se dijo, a partir de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, a la cual debi ir acompaado por Jorge Mario Bergoglio, a la sazn neo-arzobispo de Buenos Aires y actual Papa Francisco empero, por motivos de visado no pudo estar en la comitiva del pontfice. Sin embargo, seis meses despus de esa histrica visita escribi un pequeo libro dedicado a ella, donde defiende la misin y el papel de la iglesia catlica en Cuba, haciendo nfasis en sus sufrimientos.

Asimismo, critica importantes aspectos de la revolucin cubana y del sistema socialista que obstaculiza la dignidad trascendente de la persona humana y formula crticas al embargo que Washington impone a la isla, que a su parecer, causa slo dao al pueblo y a los ms dbiles en particular.

Entretanto, la razn determinante para este histrico paso fue la insostenible situacin econmica que devasta a Venezuela, la que ha acelerado el fin de esa relacin parasitaria que mantiene con Cuba desde hace casi 15 aos, similar o mayor que la que sta tuvo con la Unin Sovitica hasta su descalabro. Fue entonces cuando la gerontocracia castrista dispuso la venta de Nicols Maduro a los EE.UU., puesto en gancho Miami, como lo vaticinamos en varios artculos anteriores, cuando a la muerte de Hugo Chvez qued claro que Venezuela ya no financiara eternamente a Cuba con sus entregas de petrleo prcticamente gratuito y lo nico que quedaba en el horizonte, era treparse al carro de los gringos, mediante el estrechamiento de relaciones con el odiado imperio.

Frente a la ley de sanciones firmada hace unas horas por Obama, en contra de funcionarios venezolanos que incurrieron en delitos contra los derechos humanos y contra aquellos corruptos que timaron miles de millones de dlares de las arcas venezolanas, no hubo ni un solo pronunciamiento cubano. Dicha pasividad es una muestra palpable que demuestra que los tiempos de la diatriba y las maldiciones han pasado y que, con la gracia de Dios, los cubanos slo esperan ahora, la vuelta de la Coca Cola a la Cuba libre.