Martes 10 de marzo 2026

Estupilandia y la máquina de mirar



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Siguiendo la mana oficial de hacer girar los relojes a la izquierda, en un afn de retroceder la historia o simplemente pararla, las autoridades del Ministerio del Trabajo han emitido una Resolucin Ministerial que prohbe el uso de cmaras de vigilancia en ambientes laborales, bajo el pretexto de brindar tranquilidad y respeto a la privacidad y dignidad de los trabajadores.

As como existen actos y disposiciones que favorecen a la sociedad y merecen el aplauso de la comunidad, los hay tambin aquellos que como el citado, no slo nos sorprenden, sino hasta nos avergenzan, especialmente cuando coliden con sistemas modernos que hacen con el amparo y proteccin de sta, como son las cmaras de vigilancia que la tecnologa ha puesto a nuestra disposicin, para el registro de crmenes y actos delincuenciales que se suceden cotidianamente en todos los mbitos del quehacer humano como: plazas, calles, centros deportivos, estudiantiles, hospitalarios y, en especial, en mbitos laborales como: bancos, casas de cambio, fbricas y hasta oficinas estatales.

La eficacia de estos adminculos de observacin qued ms que demostrada,cuando el magistrado Domingo Lascivia, haciendo honor a su apellido, se dio a la tarea de violar a una funcionaria, en pleno hemiciclo de la Asamblea Departamental de Chuquisaca;de frente a las cmaras de seguridad y en desleal competencia con el canal Venus de TV. Tal vez vaticinando la necesidad de dictar la norma que comentamos hoy, las autoridades impusieron al fornicario, como nico castigo, el violentar las cmaras de seguridad y despedir al tcnico responsable de esos equipos, como si stos hubiesen sido los responsables de tamao estropicio.

Segn las denuncias de los trabajadores que rechazan la instalacin de cmaras dentro de los centros laborales, stas se basan en una presunta vulneracin de la dignidad del empleado. Entonces nos preguntamos: Y qu fue de la dignidad de esa empleada violada; la de su esposo; y la de toda su familia que sufri igual o mayor humillacin que la de ella? La culpa no recae en la cmara, sino en el comportamiento cavernario de unstiro, similar al de muchos prepotentes de cuya actitud el actual poder poltico est plagado.Por ello es imperativo anular la normativa por considerarla que atenta contra la seguridad de las empresas y de los mismos trabajadores.

Ahora bien, estamos de acuerdo en que el uso de dichos aparatos de vigilancia sean prohibidos en sitios de privacidad obligada como: retretes, moteles, casas de lenocinio, o la cama, donde millones se produjeron en ella, y otros espacios donde verdaderamente atenten contra la intimidad del individuo empero, prohibirlos en un centro de trabajo, donde ms que una tarea de vigilancia, cumplen labores de proteccin al trabajador de cualquier abuso que pueda existir contra l, o a su seguridad laboral, es un verdadero disparate que slo podra suceder en estupilandia y la mquina de mirar.