Domingo 08 de marzo 2026

Su Santidad y la Diosa blanca



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Todos los viajes del Santo Padre tienen una razn que excede a una simple gira de turismo y, por el contrario, esos desplazamientos hacen parte de una labor diplomtica que suele cambiar el curso mismo de la historia, como es la famosa expedicin de Juan Pablo II a su Polonia natal, cuando todava campeaba all el rigor del comunismo.

De hecho, se comenta que antes de emprender dicho viaje el presidente Ronald Reagan comision a su director de la CIA William Casey, un ferviente catlico practicante, para que viajara a Roma y advierta al pontfice sobre un supuesto peligro que corra a su llegada a Varsovia. Para dicha misin Casey portaba un juego de asombrosas fotografas satelitales que mostraban a Su Santidad, como un pequeo punto blanco, en medio de una muchedumbre de feligreses en la plaza de San Pedro y otra que, en el acercamiento, se lograba distinguir hasta el reloj de pulsera que el Sumo Pontfice portaba.

Con dicho material, el jefe de la CIA no solo pretenda demostrar la eficacia de los organismos de inteligencia norteamericanos, sino que el Papa reconsidere su riesgoso viaje. Luego de mostrar su admiracin y gratitud por el amigable gesto, se sabe que S.S. cogi el telfono y se comunic con el obispo de Cracovia, quien a su vez le comunic que, de acuerdo a las informaciones que recibi de todas las parroquias que visitara S.S., todo estaba tranquilo y no haba por qu temer. La moraleja fue que el Vaticano, sin tanta tecnologa, cuenta con los medios de informacin, iguales o mejores que los de cualquier potencia mundial.

Los resultados de dicha expedicin papal son suficientemente conocidos y la historia universal la registra como uno de los factores determinantes para la cada del comunismo; la subsiguiente cada del muro de Berln y, dndole un giro serfico al acontecimiento, la conversin de Rusia tal como estuvo escrito en las revelaciones de la Virgen de Ftima a los 3 pastorcitos.

Aos ms tarde, la influencia de ese mismo Pontfice se hizo sentir tambin en su inusitada visita a Cuba, como prolegmeno a la misin que el actual Papa Francisco culmin con xito absoluto, como el retorno de la isla al concierto de las naciones latinoamericanas, acto reconocido y agradecido por Ral Castro y Barak Obama, ambos protagonistas de tan histrico acontecimiento.

Es entonces cuando los ojos de la prensa mundial se concentran en la llegada de Francisco a Bolivia y, de no ser por su propia indiscrecin, cuando mencion la mexicanizacin de la Argentina por causa del narcotrfico, sera difcil escudriar la verdadera razn de su viaje empero, cada vez son ms evidentes la corrupcin y el narcotrfico, que unidos al marxismo residual constituyen una diablica alianza donde se sustenta el fundamentalismo populista, que no slo amenaza desestabilizar la regin, desde el Rio Bravo hasta la Patagonia, sino existe el peligro de extenderse hasta Europa y potenciar cada vez ms las mafias rusas y chinas. Eh ah el peligro que debe conjurar el Santo Padre y tambin una explicacin plausible de la relacin de Su Santidad con la Diosa blanca.