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El pan, al margen de ser considerado desde tiempos inmemoriales el sustento bsico por excelencia y sinnimo de alimentacin, hace que su valor sirva como el ndice econmico de referencia, para calcular precios de consumo y para determinar la evolucin del costo de vida en las naciones y, por qu no decirlo, como en Roma, sirvi tambin de instrumento de manipulacin poltica donde, complementado con el circo, logr el letargo de su pueblo, una prctica que viene siendo hbilmente imitada hasta nuestros das.
Este prembulo viene a cuenta por los hechos que en estas ltimas horas se han sucedido en La Paz donde, con el objeto de no romper la armnica anormalidad de bloqueo que reina cotidianamente en el centro de nuestra ciudad maravilla, ms de dos mil panificadores de La Paz y El Alto han iniciado la semana con un paro de 48 horas, en rechazo a la abolicin de la subvencin al precio de la harina.
A modo de paliativo, la Empresa de Apoyo a la Produccin de Alimentos (Emapa) habilit agencias en las ciudades de La Paz y El Alto donde, para abastecer la demanda, se comercializar pan a 40 centavos la unidad. Es ms, segn lo anunciado por el Ministro de Defensa, las Fuerzas Armadas abandonarn momentneamente su sagrada misin de custodiar nuestras fronteras, para dedicarse a tiempo completo a amasar el pan.
Ambas disposiciones gubernamentales, muy loables por cierto, tienen sus bemoles como muchas otras, por ejemplo: Si las FF.AA. van a dedicarse a amasar el pan con la ayuda de subsidios como: a) Harina argentina con precio ridculamente bajo, hasta 60 Bs. el quintal en la frontera, por la paridad de cambio de moneda que rige actualmente con el pas vecino, mientras ese mismo quintal de harina nacional oscila entre 200 y 240 bolivianos en la calle Gallardo de nuestra ciudad. El problema es an mayor, si esta harina llega de contrabando o como pago de algunas facturas pendientes de gas; b) Mano de obra gratuita, o de muy bajo costo, ya que se supone que la oficialidad estar exenta de dicha obligacin; c) Insumos gratuitos y/o totalmente subvencionados como: transporte, luz, agua, gas, etc.; aspectos que hacen imposible competir a cualquier industria, obligada a pagar sueldos, doble aguinaldo, alquileres, luz, agua etc. etc.
La suspensin de la subvencin a la harina revela tambin que el gobierno se ha puesto en la incmoda situacin de raspar la olla y/o preparar el camino hacia el levantamiento de otros subsidios, ante una realidad econmica que es difcil de disimular, como la cada del precio del petrleo y otras materias primas, cuyas repercusiones se estn sintiendo ltimamente. Lo imprevisible es la reaccin popular ante estas medidas que podra hacer desaparecer el pan de batalla y desembocar en una verdadera batalla del pan.