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El Presidente Morales anunci a fines del 2014 su deseo de enfrentar juntos, gobierno-empresarios, la baja del precio del petrleo, para lo cual los convoc y recibi sugerencias. Recientemente dio cuenta de una nueva reunin con el empresariado para recibir propuestas y garantizar el crecimiento en un escenario de crisis. Excelente!
Cuando Bolivia sufre ya los efectos de un entorno desfavorable, saber que el gobierno est del lado de quienes arriesgan, invierten, producen y comercian dentro de la legalidad, es saludable. Nadie quiere que Bolivia llegue a la situacin de Venezuela, Brasil, Ecuador o Argentina -con pronsticos de recesin e inflacin- por los errores cometidos.
Pero, para enfrentar con xito un indeseado escenario de crisis, la condicin indispensable en favor de quienes actan dentro de la formalidad debera ser un trato justo, equilibrado y -por qu no, amigable- de parte de las instituciones del Estado, las que, sin dejar de fiscalizar pero bajo el principio de la buena fe, ayuden a que el crear riqueza y empleo para los bolivianos sea mucho menos difcil, pues cuando las actitudes y las sanciones contra quienes intentan hacer bien las cosas son mas bien muy severas, la desconfianza aumenta y se arruina todo.
Cul podra ser la consecuencia de enfrentar un entorno econmico cada vez ms difcil, con fiscalizaciones y controles asfixiantes, como varios dirigentes empresariales han sealado? El inducir a la informalidad, a la ilegalidad, al cierre o a hacer escapar las inversiones, con lo que el PIB crecera menos y la pobreza, mucho ms.
Veamos a Bolivia como una gran familia con muchos hermanos, donde unos son empresarios, otros empleados; unos se rajan por mejorar, otros disfrutan del esfuerzo ajeno; unos se esmeran por respetar las normas, otros afrentan abiertamente la ley. En una situacin as no es justo tratar a todos por igual. No es justo que al que apuesta por trabajar honradamente queriendo ayudar a los menos favorecidos, se lo castigue por un involuntario error u omisin, mientras otros la pasan bomba en la ilegalidad. No es justo que al que madruga para alimentar a sus hermanos, no se lo apoye y hasta se lo trate mal.
Si gobernantes y gobernados no actuamos en justicia ayudndonos -de buena fe- unos a otros, se corre el grave riesgo de empujar a los buenos a la ilegalidad. Entonces habrn triunfado aquellos para quienes el Ama Sua (no seas ladrn), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Quella (no seas ocioso) no significa nada
(*) Economista y Magster en Comercio Internacional
Facebook.com/Garyantoniorodriguezalvarez
Fuente: El Deber
Santa Cruz, 10 de febrero de 2016